domingo, 4 de julio de 2021

04. “EL MAS SABIO ENTRE LOS HOMBRES” (SALOMÓN) VII. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

1 Rey. 4:29-34.

También disertó sobre los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disertó sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces. (1 Rey. 4:33).

El nombre de Jehová fue grandemente honrado durante la primera parte del reinado de Salomón. . . A medida que transcurrían los años y aumentaba la fama de Salomón, procuró él honrar a Dios incrementando su fortaleza mental y espiritual e impartiendo de continuo a otros las bendiciones que recibía. Nadie comprendía mejor que él que el favor que Jehová le había dado poder, sabiduría y comprensión, y que esos dones le eran otorgados para que pudiese comunicar al mundo el conocimiento del Rey de reyes.

Salomón se interesó especialmente en la historia natural, pero sus investigaciones no se limitaron a un solo ramo del saber. Mediante un estudio diligente de todas las cosas creadas, animadas e inanimadas, obtuvo un concepto claro del Creador. En las fuerzas de la naturaleza, en el mundo mineral y animal, y en todo árbol, arbusto y flor, veía una revelación de la sabiduría de Dios, a quien conocía y amaba cada vez más a medida que se esforzaba por aprender.

La sabiduría que Dios inspiraba a Salomón se expresaba en cantos de alabanza y en muchos proverbios. . . En los proverbios de Salomón se expresan principios de una vida santa e intentos elevados; principios nacidos del cielo que llevan a la piedad; principios que deben regir cada acto de la vida.  Fue la amplia difusión de estos principios y el reconocimiento de Dios como Aquel a quien pertenece toda alabanza y honor, lo que hizo de los comienzos del reinado de Salomón una época de elevación moral tanto como de prosperidad material. . .

¡Ojalá que en sus años ulteriores Salomón hubiera prestado atención a esas maravillosas palabras de sabiduría! ¡Ojalá que quien había declarado: "Los labios de los sabios esparcen sabiduría" (Prov. 15:7) y había enseñado a los reyes de la tierra a tributar al Rey de reyes la alabanza que deseaban dar a un gobernante terrenal, no se hubiese atribuido con "boca perversa" y con "soberbia y. . . arrogancia" la gloria que pertenece sólo a Dios! (PR 22-24). 192

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sábado, 3 de julio de 2021

03. “SABIDURÍA A QUIEN LA PIDE” (SALOMÓN) VII. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

1 Rey. 3: 6-14.

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente sin reproche, y le será dada. (Sant. 1:5).

El Dios a quien servimos no hace acepción de personas. El que dio a Salomón el espíritu de sabio discernimiento está dispuesto a impartir la misma bendición a sus hijos hoy. . . Cuando el que lleva responsabilidad desee sabiduría más que riqueza, poder o fama, no quedará chasqueado. El tal aprenderá del gran Maestro no sólo lo que debe hacer, sino también el modo de hacerlo para recibir la aprobación divina.

Mientras permanezca consagrado, el hombre a quien Dios dotó de discernimiento y capacidad no manifestará avidez por los cargos elevados ni procurará gobernar o dominar. Es necesario que haya hombres que lleven responsabilidad; pero en vez de contender por la supremacía, el verdadero conductor pedirá en oración un corazón comprensivo, para discernir entre el bien y el mal.

La senda de los hombres que han sido puestos como dirigentes no es fácil; pero ellos han de ver en cada dificultad una invitación a orar. Nunca dejarán de consultar a la gran Fuente de toda sabiduría. Fortalecidos e iluminados por el Artífice maestro, se verán capacitados para resistir firmemente las influencias profanas y para discernir entre lo correcto y lo erróneo, entre el bien y el mal. Aprobarán lo que Dios aprueba y lucharán ardorosamente contra la introducción de principios erróneos en su causa. Dios le dio a Salomón la sabiduría que él deseaba más que las riquezas, los honores o la larga vida. Le concedió lo que había pedido: una mente despierta, un corazón grande y un espíritu tierno (Profetas y Reyes, págs. 21, 22).

Nuestras peticiones a Dios no debieran proceder de corazones llenos de aspiraciones egoístas. Dios nos exhorta a elegir los dones que redundarán para la gloria de él. Quiere que elijamos lo celestial en lugar de lo terrenal. Abre de par en par ante nosotros las posibilidades y ventajas de un trato con el Cielo. Alienta nuestras metas más altas, da seguridad a nuestros más selectos tesoros. Aunque le sean arrebatadas las posesiones mundanales, el creyente se regocija en su tesoro celestial, cuyas riquezas no pueden perderse en ningún desastre terreno (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1026). 191

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viernes, 2 de julio de 2021

02. “COMO UN NIÑO PEQUEÑO” (SALOMÓN) VII. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

1 Rey. 3: 4-15.

Y yo soy un niño pequeño. . . Da Pues a tu siervo un corazón inteligente, para juzgar a tu pueblo. (1 Rey. 3: 7, 9, VM).

El lenguaje de Salomón al orar a Dios ante el antiguo altar de Gabaón, revela su humildad y su intenso deseo de honrar a Dios. Comprendía que sin la ayuda divina, estaba tan desamparado como un niñito para llevar las responsabilidades que le incumbían. Sabía que carecía de discernimiento, y el sentido de su gran necesidad le indujo a solicitar sabiduría a Dios. No había en su corazón aspiración egoísta por un conocimiento que le ensalzase sobre los demás. Deseaba desempeñar fielmente los deberes que le incumbían, y eligió el don por medio del cual su reinado habría de glorificar a Dios. Salomón no tuvo nunca más riqueza ni más sabiduría o verdadera grandeza que cuando confesó: "Yo soy un niño pequeño y no sé cómo me debo conducir".

Los que hoy ocupan puestos de confianza deben procurar aprender la lección enseñada por la oración de Salomón. Cuanto más elevado sea el cargo que ocupe un hombre y mayor sea la responsabilidad que ha de llevar, más amplia será la influencia que ejerza y tanto más necesario será que confíe en Dios. Debe recordar siempre que juntamente con el llamamiento a trabajar le llega la invitación a andar con circunspección delante de sus semejantes. Debe conservar delante de Dios la actitud del que aprende. Los cargos no dan santidad de carácter. Honrando a Dios y obedeciendo sus mandamientos es como un hombre llega a ser realmente grande (Profetas y Reyes, págs. 20, 21).

Sería bueno que estudiáramos cuidadosamente la oración de Salomón, y consideráramos cada punto del cual dependía el recibimiento de las ricas bendiciones que el Señor estaba listo para darle (SDA Bible Commentary, tomo 2, págs. 1026).

Dios acogió la oración de Salomón. Y hoy escuchará y acogerá las oraciones de aquellos que con fe y humildad claman por ayuda.  Ciertamente contestará la ferviente oración de quien se prepara para el servicio. Al responder, Dios dirá: Aquí estoy. ¿Qué puedo hacer por ti? . . . El que guió la mente de Salomón cuando así oraba, enseñará hoy a sus siervos cómo orar por lo que necesitan (Ibid.). 190

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jueves, 1 de julio de 2021

01. “UN CONTRATO CON DIOS” (SALOMÓN) VII. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

2 Crón. 1.

Salomón hijo de David fue afirmado en su reino, y Jehová su Dios estaba con él, y lo engrandeció sobremanera. (2 Crón. 1:1).

La gloria verdadera de Salomón durante la primera parte de su reinado no estribaba en su sabiduría sobresaliente, sus riquezas fabulosas o su extenso poder y fama, sino en la honra que reportaba al nombre del Dios de Israel mediante el uso sabio que hacía de los dones del cielo (Profetas y Reyes, pág. 23).

Noble en juventud y en virilidad, amado de su Dios, Salomón se inició en un reinado que prometía gran prosperidad y honor. Las naciones se maravillaban del conocimiento y de la perspicacia del hombre a quien Dios había dado sabiduría. Pero el orgullo de la prosperidad lo separó de Dios. Salomón se apartó del gozo de la comunión divina para buscar satisfacción en los placeres de los sentidos (La Educación, pág. 147).

Satanás bien sabía los resultados que traería la obediencia, y durante los primeros años del reinado de Salomón, años gloriosos a causa de la sabiduría, la beneficencia, y la rectitud del rey, trató de introducir influencias que insidiosamente debilitarian la lealtad de Salomón a los principios, y lo hicieran separarse de Dios (Fundamentals of Christian Education, pág. 498).

¿Cometió el Señor una equivocación al poner a Salomón en una posición de tan grande responsabilidad? No. Dios lo preparó para llevar esas responsabilidades y le prometió gracia y fuerza a condición de la obediencia. . .

El Señor coloca a los hombres en puestos de responsabilidad, no para que realicen sus propios deseos, sino la voluntad del Señor. Mientras ellos aprecien sus puros principios de gobierno, los bendecirá y fortalecerá, reconociéndolos como sus instrumentos. Dios nunca abandona al que es leal a los principios (SDA Bible Commentary, T3. 1128).

El Señor le dijo a Salomón que si andaba en sus caminos, sus bendiciones le acompañarían y le sería dada sabiduría. Pero Salomón falló en mantener su contrato con Dios. Siguió los dictados de su propio corazón, y el Señor lo abandonó a sus propios impulsos.

En la actualidad cada uno tiene su parte que hacer: deberes que cumplir y responsabilidades que llevar. Nadie puede hacer su parte en forma aceptable sin sabiduría de lo alto (Carta 104, 1902).

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