miércoles, 28 de junio de 2023

28. “EL EJEMPLO DE ABRAHÁN COMO PADRE” (VI. REFLEJEMOS A JESÚS EN EL HOGAR) (EGW).

Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abrahán lo que ha hablado acerca de él. (Génesis 18:19).

De Abrahán está escrito que "fue llamado amigo de Dios", "padre de todos los creyentes" (Santiago 2:23; Romanos 4:11). 

El testimonio de Dios acerca de este fiel patriarca es: "Oyó Abrahán mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes" (Génesis 26:5)...

Fue un gran honor para Abrahán ser el padre del pueblo que durante siglos fue guardián y preservador de la verdad de Dios para el mundo, de aquel pueblo por medio del cual todas las naciones de la tierra iban a ser bendecidas con el advenimiento del Mesías prometido.

El que llamó al patriarca le juzgó digno. Es Dios el que habla.

El que entiende los pensamientos desde antes y desde muy lejos y justiprecia a los hombres, dice: "Lo he conocido".

En lo que tocaba a Abrahán, no traicionaría la verdad por motivos egoístas.

Guardaría la ley y se conduciría recta y justamente.

 Y no sólo temería al Señor, sino que también cultivaría la religión en su hogar. Instruiría a su familia en la justicia. 

La ley de Dios sería la norma de su hogar.

La familia de Abrahán comprendía más de mil almas. 

Los que por sus enseñanzas eran inducidos a adorar al Dios único encontraban un hogar en su campamento; y allí, como en una escuela, recibían una instrucción que los preparaba para ser representantes de la verdadera fe.

 Así que pesaba sobre Abrahán una gran responsabilidad. Educaba a los padres de familia, y sus métodos de gobierno eran puestos en práctica en las casas que ellos presidían...

Abrahán trataba por todos los medios a su alcance de evitar que los habitantes de su campamento se mezclaran con los paganos y presenciaran sus prácticas idólatras; pues sabía muy bien que la familiaridad con el mal iría corrompiendo insensiblemente los sanos principios. 

Ponía el mayor cuidado en excluir toda forma de religión falsa y en hacer comprender a los suyos la majestad y gloria del Dios viviente como único objeto del culto...

El afecto de Abrahán hacia sus hijos y su casa le movió a resguardar su fe religiosa, y a inculcarles el conocimiento de los estatutos divinos, como el legado más precioso que pudiera dejarles a ellos y por su medio al mundo. 

A todos les enseñó que estaban bajo el gobierno del Dios del cielo.

  No debía haber opresión de parte de los padres, ni desobediencia de parte de los hijos.

 La ley de Dios había designado a cada uno sus obligaciones, y sólo mediante la obediencia a dicha ley se podía obtener la felicidad y la prosperidad. 

Patriarcas y profetas, págs. 136, 137. RJ185/EGW/MHP 186

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=8Z3-UhpjT-I&list=PLtrFh-HO7ogAi4YKz7zJQjd1Lir1aFaVt&index=28&pp=sAQB


martes, 27 de junio de 2023

27. “LAS VERDADES SE TRANSMITEN DE PADRE A HIJO” (VI. REFLEJEMOS A JESÚS EN EL HOGAR) (EGW).

Envió el rey, y le soltó; El señor de los pueblos, y le dejó ir libre. Lo puso por señor de su casa, Y por gobernador de todas sus posesiones, Para que reprimiera a sus grandes como él quisiese, Y a sus ancianos enseñara sabiduría. (Salmo 105:20-22).

En su niñez [a José] se le había enseñado a amar y temer a Dios. 

A menudo se le había contado, en la tienda de su padre, bajo las estrellas de Siria, la historia de la visión nocturna de Betel, de la escalera entre el cielo y la tierra, de los ángeles que subían y bajaban, y de Aquel que se reveló a Jacob desde el trono de lo alto.

Se le había contado la historia del conflicto habido junto al Jaboc, donde, después de renunciar a sus pecados arraigados, Jacob fue vencedor y recibió el título de príncipe con Dios.

Mientras era pastorcillo y cuidaba los rebaños de su padre, la vida pura y sencilla de José había favorecido el desarrollo de las facultades físicas y mentales.

 Por la comunión con Dios mediante la naturaleza, y el estudio de las grandes verdades transmitidas de padre a hijo, como cometido sagrado, obtuvo fuerza mental y firmeza de principios.

Cuando se produjo la crisis de su vida, durante el viaje terrible que hizo desde el hogar de su niñez, situado en Canaán, a la esclavitud que le esperaba en Egipto, al contemplar por última vez las colinas que ocultaban las tiendas de su parentela, José recordó al Dios de su padre. 

Recordó las lecciones aprendidas en su niñez y su alma se conmovió cuando hizo la resolución de ser fiel, y conducirse siempre como corresponde a un súbdito del Rey del cielo.

José permaneció fiel durante su amarga vida como extranjero y esclavo, en medio de las escenas y los ruidos del vicio y las seducciones del culto pagano, culto rodeado de todos los atractivos de la riqueza, la cultura y la pompa de la realeza.

  Había aprendido la lección de la obediencia al deber. 

La fidelidad en cualquier situación, desde la más humilde a la más encumbrada, adiestró todas sus facultades para un servicio más elevado.

 Cuando fue llamado a la corte de Faraón, Egipto era la nación más poderosa. En cuanto a civilización, arte y ciencia, no tenía rival. 

José administró los negocios del reino en una época de dificultad y peligro extremos, y lo hizo de un modo que cautivó la confianza del rey y del pueblo. 

Faraón lo puso por señor de su casa, y por gobernador de todas sus posesiones, para que reprimiera a sus grandes como él quisiese, y a sus ancianos enseñara sabiduría"...

La lealtad a Dios, la fe en el Invisible, constituían el ancla de José.

En esto residía el secreto de su poder. "Y los brazos de sus manos se fortalecieron por las manos del Fuerte de Jacob" (Génesis 49:24).

José y Daniel demostraron ser fieles a los principios de la educación recibida en su niñez, fieles a Aquel de quien eran representantes.

-La educación, págs. 52-54, 56, 57. RJ184/EGW/MHP 185

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=kkmq8MJdfTQ&list=PLtrFh-HO7ogAi4YKz7zJQjd1Lir1aFaVt&index=27&pp=sAQB

 

lunes, 26 de junio de 2023

26. “LA ALEGRÍA EN EL HOGAR PROMUEVE LA FELICIDAD” (VI. REFLEJEMOS A JESÚS EN EL HOGAR) (EGW).

Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos. (Proverbios 16:24).

La madre debe cultivar un genio alegre, contento y feliz.

Todo esfuerzo hecho en este sentido será recompensado con creces en el bienestar físico y el carácter moral de sus hijos.

Un genio alegre fomentará la felicidad de su familia y mejorará en alto grado su propia salud.

Ayude el esposo a su esposa con su simpatía y cariño constante.

Si quiere que se conserve lozana y alegre, de modo que sea como un rayo de sol en la familia, ayúdele a llevar sus cargas. 

La bondad y la amable cortesía que le demuestre serán para ella un precioso aliento, y la felicidad que sepa comunicarle allegará gozo y paz a su propio corazón...

Grandes son el honor y la responsabilidad de padres y madres por estar como en vez de Dios ante sus hijos.

 Su carácter, su conducta y sus métodos de educación deben interpretar las palabras divinas a sus pequeñuelos. 

La influencia de los padres ganará o ahuyentará la confianza de los hijos en las promesas del Señor.

Dichosos los padres cuya vida es un reflejo fiel de la vida divina, de modo que las promesas y los mandamientos de Dios despierten en los hijos gratitud y reverencia; dichosos los padres cuya ternura, justicia y longanimidad interpreten fielmente para el niño el amor, la justicia y la paciencia de Dios; dichosos los padres que al enseñar a sus hijos a amarlos, a confiar en ellos y a obedecerles, les enseñen a amar a su Padre celestial, a confiar en Él y a obedecerle. 

Los padres que hacen a sus hijos semejante dádiva los enriquecen con un tesoro más precioso que los tesoros de todas las edades, un tesoro tan duradero como la eternidad.

En los hijos confiados a su cuidado, toda madre tiene. un santo ministerio recibido de Dios.

Él le dice: "Toma a este hijo, a esta hija; edúcamelo; fórmale un carácter pulido, labrado para el edificio del templo, para que pueda resplandecer eternamente en las mansiones del Señor"...

Hay un Dios en lo alto, y la luz y gloria de su trono iluminan a la madre fiel que procura educar a sus hijos para que resistan la influencia del mal. Ninguna otra obra puede igualarse en importancia con la suya...

La madre que aprecie esta obra considerará de valor inapreciable sus oportunidades.

Por lo tanto, mediante su propio carácter y sus métodos de educación, se empeñará en presentar a sus hijos el más alto ideal... Estudiará su Palabra con diligencia. 

Tendrá su mirada fija en Cristo, para que su experiencia diaria, en el humilde círculo de sus cuidados y deberes, sea reflejo fiel de la única Vida verdadera. El ministerio de curación, págs. 290-292. RJ183/EGW/MHP 184

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=3ejLwVB1YVw&list=PLtrFh-HO7ogAi4YKz7zJQjd1Lir1aFaVt&index=26&pp=sAQB