lunes, 21 de junio de 2021

21. “UN PECADO CONDUCE A OTRO” (DAVID) VI. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

2 Sam. 11.

Más esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová. (2 Sam. 11:27).

Cuando él estaba cómodo, tranquilo y seguro de sí mismo, se separó de Dios, cedió a las tentaciones de Satanás, y atrajo sobre su alma la mancha de la culpabilidad. El hombre designado por el Cielo como caudillo de la nación, el escogido por Dios para ejecutar su ley, violó sus preceptos. Por sus actos el que debía castigar a los malhechores, les fortaleció las manos.

En medio de los peligros de su juventud, David, consciente de su integridad, podía confiar su caso a Dios. La mano del Señor le había guiado y hecho pasar sano y salvo por infinidad de trampas tendidas a sus pies. Pero ahora, culpable y sin arrepentimiento, no pidió ayuda ni dirección al Cielo, sino que buscó la manera de desenredarse de los peligros en que el pecado le había envuelto.  Betsabé, cuya hermosura fatal había resultado ser una trampa para el rey, era la esposa de Urías el heteo, uno de los oficiales más valientes y más fieles de David. Nadie podía prever cuál sería el resultado si se llegase a descubrir el crimen. . .

Todo esfuerzo de David para ocultar su culpabilidad resultó fútil. . . En su desesperación se apresuró a agregar un asesinato a su adulterio. El que había logrado la destrucción de Saúl, trataba ahora de llevar a David también a la ruina. Aunque las tentaciones eran distintas, ambas se asemejaban en cuanto a conducir a la transgresión de la ley de Dios. . .

Urías fue hecho portador de su propia sentencia de muerte. El rey envió por su medio una carta a Joab, en la cual ordenaba: "Poned a Urías delante de la fuerza de la batalla, y desamparadle, para que sea herido y muera". Joab, ya manchado con la culpa de un asesinato protervo, no vaciló en obedecer las instrucciones del rey, y Urías cayó herido por la espada de los hijos de Amón. . .

Aquel que antes tenía tan sensible la conciencia y alto el sentimiento del honor que no le permitían, ni aun cuando corría peligro de perder su propia vida, levantar la mano contra el ungido del Señor, se había rebajado tanto que podía agraviar y asesinar a uno de sus más valientes y fieles soldados, y esperar gozar tranquilamente el premio de su pecado. ¡Ay! ¡Cuánto se había envilecido el oro fino! ¡Cómo había cambiado el oro más puro! 

(Patriarcas y Profetas, págs. 776, 778).179

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domingo, 20 de junio de 2021

20. “SATANÁS TRABAJA OCULTAMENTE” (DAVID) VI. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

2 Sam. 11.

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. (Efe. 6: 12).

La Biblia tiene poco que decir en alabanza de los hombres. Dedica poco espacio a relatar las virtudes hasta de los mejores hombres que jamás hayan vivido.

Este silencio no deja de tener su propósito y su lección. Todas las buenas cualidades que poseen los hombres son dones de Dios; realizan sus buenas acciones por la gracia de Dios manifestada en Cristo. Como lo deben todo a Dios, la gloria de cuanto son y hacen le pertenece sólo a él; ellos no son sino instrumentos en sus manos.

Además, según todas las lecciones de la historia bíblica, es peligroso alabar o ensalzar a los hombres; pero si uno llega a perder de vista su total dependencia de Dios, y a confiar en su propia fortaleza, caerá seguramente. . .

Es imposible que nosotros, con nuestra propia fortaleza sostengamos el conflicto; y todo lo que aleje a nuestra mente de Dios, todo lo que induzca al ensalzamiento o a la dependencia de sí, prepara seguramente nuestra caída. El tenor de la Biblia está destinado a inculcarnos desconfianza en el poder humano y a fomentar nuestra confianza en el poder divino.

El espíritu de confianza y ensalzamiento de sí fue el que preparó la caída de David. La adulación y las sutiles seducciones del poder y del lujo, no dejaron de tener su efecto sobre él.

También las relaciones con las naciones vecinas ejercieron en él una influencia maléfica. Según las costumbres que prevalecían entre los soberanos orientales de aquel entonces, los crímenes que no se toleraban en los súbditos quedaban impunes cuando se trataba del rey; el monarca no estaba obligado a ejercer el mismo dominio de sí que el súbdito. Todo esto tendía a aminorar en David el sentido de la perversidad excesiva del pecado. Y en vez de confiar humilde en el poder de Dios, comenzó a confiar en su propia fuerza y sabiduría.

Tan pronto como Satanás pueda separar el alma de Dios, la única fuente de fortaleza, procurará despertar los deseos impíos de la naturaleza carnal del hombre. La obra del enemigo no es abrupta; al principio no es repentina ni sorpresivo; consiste en minar secretamente las fortalezas de los principios (Patriarcas y Profetas, págs. 775, 776). 178

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sábado, 19 de junio de 2021

19. “SU ULTIMO ERROR” (UZA) VI. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

2 Sam. 6: 1-11.

Uza extendió su mano al arca de Dios, y la sostuvo; porque los bueyes tropezaban. Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios. (2 Sam. 6: 6, 7).

La suerte de Uza fue un castigo divino por la violación de un mandamiento muy explícito. Por medio de Moisés el Señor había dado instrucciones especiales acerca de cómo transportar el arca. Sólo los sacerdotes, descendientes de Aarón, podían tocarla, o aun mirarla descubierta. . . Los sacerdotes habían de cubrir el arca, y luego los coatitas debían levantarla mediante los palos que pasaban por los anillos de cada lado del arca, y que nunca se quitaban. A los hijos de Gersón y de Merari, que tenían a su cargo las cortinas y las tablas y los pilares del tabernáculo, Moisés les dio carretas y bueyes para que transportaran en éstas lo que se les había encomendado a ellos. "Y a los hijos de Coat no dio; porque llevaban sobre sí en los hombros el servicio del santuario" (Núm. 7: 9). Así al traer el arca de Quiriat-jearim se habían pasado por alto en forma directa e inexcusable las instrucciones del Señor. . .

Los filisteos, que no conocían la ley de Dios, habían puesto el arca sobre una carreta cuando la devolvieron a Israel, y el Señor aceptó el esfuerzo que ellos habían hecho. Pero los israelitas tenían en sus manos una declaración precisa de lo que Dios quería en estos asuntos, y al descuidar estas instrucciones deshonraban a Dios.

Uza incurrió en la culpa mayor de presunción. Al transgredir la ley de Dios había aminorado su sentido de la santidad de ella, y con sus pecados inconfesos, a pesar de la prohibición divina, había presumido tocar el símbolo de la presencia de Dios. Dios no puede aceptar una obediencia parcial ni una conducta negligente con respecto a sus mandamientos. Mediante el castigo infligido a Uza, quiso hacer comprender a todo Israel cuán importante es dar estricta obediencia a sus requisitos. Así la muerte de ese solo hombre, al inducir al pueblo a arrepentirse, había de evitar la necesidad de aplicar castigo a miles (PP 763 765). 177

AUDIO: https://youtube.com/playlist?list=PLVsLdOIe7sVv0TqLpoxs-QMolo4klb4mZ


viernes, 18 de junio de 2021

18. “LLANTO POR UN AMIGO” (DAVID) VI. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

2 Sam. 1: 13-27.

¡Cómo han caído los valientes, han perecido las armas de guerra! (2 Sam. 1: 27).

Dos veces había tenido David a Saúl en su poder; pero cuando se le exhortó a que le diera muerte, se negó a levantar la mano contra el que había sido consagrado por orden de Dios para gobernar a Israel. . .

El dolor de David por la muerte de Saúl era sincero y profundo; y revelaba la generosidad de una naturaleza noble. No se alegró de la caída de su enemigo. El obstáculo que había impedido su ascensión al trono de Israel había sido eliminado, pero no se regocijó por ello. La muerte había borrado por completo todo recuerdo de la desconfianza y crueldad de Saúl, y de su historia David recordaba sólo lo que era regio y noble. El nombre de Saúl iba vinculado con el de Jonatán, cuya amistad había sido tan sincera y tan desinteresada (Patriarcas y Profetas, págs. 752, 753).

Jonatán, que por nacimiento era heredero del trono, sabía que había sido privado de él por decreto divino; fue el más tierno y fiel amigo de David, su rival, y lo protegió a riesgo de su vida; fue fiel a su padre durante los días sombríos de la decadencia de su poder, y cayó al fin a su lado. El nombre de Jonatán está atesorado en el cielo, y en la tierra es un testimonio de la existencia y del poder del amor abnegado (La Educación, págs. 151, 152).

El canto en que David derramó los sentimientos de su corazón, llegó a ser un tesoro para la nación, y para el pueblo de Dios en las generaciones sucesivas: "¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! ¡Jonatán, muerto en tus alturas! Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán, Que me fuiste muy dulce. Más maravilloso me fue tu amor, que el amor de las mujeres. ¡Cómo han caído los valientes, Y perecieron las armas de guerra!" (Patriarcas y Profetas, pág. 753). 176

AUDIO: https://youtube.com/playlist?list=PLVsLdOIe7sVv0TqLpoxs-QMolo4klb4mZ