jueves, 4 de noviembre de 2021

04. “EL PEDIDO DE UNA MADRE” (SANTIAGO Y JUAN) XI. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

Mat. 20:20-28.

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. (Apoc. 3:21).

Santiago y Juan presentaron, por medio de su madre, una petición a Cristo para solicitar que les fuera permitido ocupar los más altos puestos de honor en el reino.

A pesar de las repetidas instrucciones de Cristo concernientes a la naturaleza de su reino, estos jóvenes discípulos aún abrigaban la esperanza de un Mesías que ascendería a su trono con majestuoso poder, de acuerdo con los deseos de los hombres. . .

Pero el Salvador contestó: "No sabéis lo que pedís: ¿podéis beber el vaso que yo he de beber, y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?" Sabiendo que sus palabras misteriosas señalaban pruebas y sufrimiento, con todo contestaron confiadamente: "Podemos".

Deseaban atribuirse el supremo honor de demostrar su lealtad compartiendo todo lo que estaba por sobrevenir a su Señor.

"A la verdad mi vaso beberéis, y del bautismo de que yo soy bautizado, seréis bautizados", declaró Jesús. . . Santiago y Juan iban a ser partícipes con su Maestro en el sufrimiento el uno destinado a una muerte prematura por la espada, el otro seguiría a su Maestro en trabajos, vituperio y persecución por más tiempo que todos los demás discípulos. "Más el sentaros a mi mano derecha y a mi izquierda -continuó Jesús- no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está aparejado de mi Padre". . .

En el reino de Dios no se obtiene un puesto por medio del favoritismo. No se gana ni es otorgado por medio de una gracia arbitraria. Es el resultado del carácter. La cruz y el trono son los símbolos de una condición alcanzada, los símbolos de la conquista propia por medio de la gracia de nuestro Señor Jesucristo. . .

Aquel que ocupe el lugar más cerca de Cristo, será el que haya bebido más profundamente de su espíritu de amor abnegado -amor que "no hace sinrazón, no se ensancha. . . no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal"- amor que induce al discípulo, así como indujo a nuestro Señor, a darlo todo, a vivir y trabajar y sacrificarse aún hasta la muerte para la salvación de la humanidad

 (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 432, 433). 315

AUDIO: https://youtube.com/playlist?list=PLVsLdOIe7sVtrbL52hGjPNaJMDGwACpWZ


miércoles, 3 de noviembre de 2021

03. “PEDRO APRENDIÓ LA LECCIÓN” XI. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

Luc. 22:31-34.

Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. (Luc. 22:31,32).

Temerario, agresivo, confiado en sí mismo, rápido para percibir y apresurado para actuar, pronto para vengarse, y, sin embargo, generoso para perdonar. Pedro se equivocó a menudo, y a menudo fue reprendido. No fueron menos reconocidas y elogiadas su lealtad afectuosa y su devoción a Cristo.

El Salvador trató a su impetuoso discípulo con paciencia y amor inteligente, esforzándose por reprimir su engreimiento y enseñarle humildad, obediencia, y confianza. Pero la lección fue aprendida sólo en parte. . . Repetidas veces Jesús le advirtió que negaría que le conocía. Del corazón apenado y amante del discípulo brotó la declaración: "¡Señor, dispuesto estoy para ir contigo a la cárcel, y a la muerte!". . .

Cuando Pedro negó en la sala del tribunal que conocía al Salvador; cuando su amor y lealtad, despertados por la mirada de compasión, amor y pena del Salvador le hicieron salir al huerto donde Cristo había llorado y orado; cuando sus lágrimas de remordimiento cayeron al suelo que había sido humedecido con las gotas de sangre de la agonía del Señor, las palabras del Salvador: "Mas yo he rogado por ti. . ." fueron un sostén para su alma. Cristo, aunque había previsto su pecado, no lo había abandonado a la desesperación.

Si la mirada que Jesús le dirigió hubiese expresado condenación en vez de lástima; si al predecir el pecado no hubiese hablado de esperanza, ¡cuán densa hubiera sido la oscuridad que rodeó a Pedro! . . .

Aquel que no pudo librar a su discípulo de la angustia, no lo dejó abandonado a su amargura. Su amor no se agota ni abandona.

los seres humanos, entregados ellos mismos al mal, están inclinados a tratar severamente a los tentados y errantes. No pueden leer el corazón, no conocen su lucha ni dolor. Necesitan aprender acerca del reproche que es amor, del golpe que hiere para sanar, de la amonestación que expresa esperanza. . .

La transformación de Pedro fue un milagro de la ternura divina. 

Es la lección de una vida para todos los que tratan de seguir las pisadas del Maestro de los maestros (La Educación, págs. 83- 86). 314

AUDIO: https://youtube.com/playlist?list=PLVsLdOIe7sVtrbL52hGjPNaJMDGwACpWZ

 

martes, 2 de noviembre de 2021

02. “BAJO EL PODER DE SATANÁS” (PEDRO) XI. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

Mat. 16:21-25.

Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. (Mat. 16:23).

Satanás siempre se introduce entre el alma del hombre y Dios. . . Esta lección en cuanto a Pedro debe estudiarse cuidadosamente (Carta 65, 1894).

Pedro no deseaba ver la cruz en la obra de Cristo. La impresión que sus palabras hacían se oponía directamente a la que Jesús deseaba producir en la mente de sus seguidores, y el Salvador fue movido a pronunciar una de las más severas reprensiones que jamás salieran de sus labios. . .

Satanás estaba tratando de desalentar a Jesús y apartarle de su misión; y Pedro, en su amor ciego, estaba dando voz a la tentación. El príncipe del mal era el autor del pensamiento, Su instigación estaba detrás de aquella súplica impulsiva. . . Estaba tratando de fijar la mirada de Pedro en la gloria terrenal, a fin de que no contemplase la cruz hacia la cual Jesús deseaba dirigir sus ojos.

Por medio de Pedro, Satanás volvía a apremiar a Jesús con la tentación. Pero el Salvador no le hizo caso; pensaba en su discípulo. Satanás se había interpuesto entre Pedro y su Maestro, a fin de que el corazón del discípulo no fuese conmovido por la visión de la humillación de Cristo en su favor. Las palabras de Cristo fueron pronunciadas, no a Pedro, sino a aquel que estaba tratando de separarle de su Redentor.

"Quítate de delante de mí, Satanás". No te interpongas más entre mi y mi siervo errante. Déjame llegar cara a cara con Pedro para que pueda revelarle el misterio de mi amor.

Fue una amarga lección para Pedro, una lección que aprendió lentamente, la de que la senda de Cristo en la tierra pasaba por la agonía y la humillación. El discípulo rehuía la comunión con su Señor en el sufrimiento; pero en el calor del horno, había de conocer su bendición.

Mucho tiempo más tarde, cuando su cuerpo activo se inclinaba bajo el peso de los años y las labores, escribió: "Carísimos, no os maravilléis cuando sois examinados por fuego, lo cual se hace para vuestra prueba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese; antes bien gozaos en que sois participantes de las aflicciones de Cristo; para que también en la revelación de su gloria os gocéis en triunfo (DTG 384, 385). 313

AUDIO: https://youtube.com/playlist?list=PLVsLdOIe7sVtrbL52hGjPNaJMDGwACpWZ


lunes, 1 de noviembre de 2021

01. “PEDRO HABLA EN ALTA VOZ” XI. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

Mat. 16:13-20.

Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. (Mat. 16:15,16).

Desde el principio, Pedro había creído que Jesús era el Mesías. Muchos otros que habían sido convencidos por la predicación de Juan el Bautista y que habían aceptado a Cristo, empezaron a dudar en cuanto a la misión de Juan cuando fue encarcelado y ejecutado; y ahora dudaban que Jesús fuese el Mesías a quien habían esperado tanto tiempo. . .

Pero Pedro y sus compañeros no se desviaron de su fidelidad. El curso vacilante de aquellos que ayer le alababan y hoy le condenaban no destruyó la fe del verdadero seguidor del Salvador...

Pedro había expresado la fe de los doce. Sin embargo, los discípulos distaban mucho de comprender la misión de Cristo. La oposición y las mentiras de los sacerdotes y gobernantes, aun cuando no podían apartarlos de Cristo, les causaban gran perplejidad...

De vez en cuando resplandecían sobre ellos los preciosos rayos de luz de Jesús; mas con frecuencia eran como hombres que andaban a tientas en medio de las sombras. Pero en ese día, antes que fuesen puestos frente a frente con la gran prueba de su fe, el Espíritu Santo descansó sobre ellos con poder. Por un corto tiempo sus ojos fueron apartados de "las cosas que se ven", para contemplar "las que no se ven". Bajo el disfraz de la humanidad, discernieron la gloria del Hijo de Dios...

La verdad que Pedro había confesado es el fundamento de la fe del creyente. Es lo que Cristo mismo ha declarado ser vida eterna. Pero la posesión de este conocimiento no era motivo de engreimiento. No era por ninguna sabiduría o bondad propia de Pedro por lo que le había sido revelada esa verdad.

Nunca puede la humanidad de por sí alcanzar un conocimiento de lo divino. "Es más alto que los cielos: ¿qué harás? Es más profundo que el infierno: ¿cómo lo conocerás?"

Únicamente el espíritu de adopción puede revelarnos las cosas profundas de Dios, que "ojo no vio, ni oído oyó, y que jamás entraron en pensamiento humano". "Pero a nosotros nos las ha revelado Dios por medio de su Espíritu; porque el Espíritu escudriña todas las cosas, y aun las cosas profundas de Dios" (DTG 379, 380). 312

AUDIO: https://youtube.com/playlist?list=PLVsLdOIe7sVtrbL52hGjPNaJMDGwACpWZ