domingo, 3 de noviembre de 2019

078. LOS PRIMEROS AÑOS DEL SACERDOCIO DE SAMUEL.


1 Samuel 2:11;18-21,26.
LAS PRIMERAS RESPONSABILIDADES
 DEL FUTURO SUMO SACERDOTE 
Y JUEZ DE ISRAEL 1
… y el niño ministraba a Jehová delante del sacerdote Elí. 
1 Samuel 2:11

EL NIÑO MINISTRABA.
La palabra traducida "niño" es ná´ar, que significa un muchacho de cualquier edad hasta la madurez.  A los 17 años José es llamado ná'ar.  El mismo término se aplica a los hijos de Elí en el vers. 17.  No se sabe cuántos años le llevaban a Samuel.  De acuerdo con el contexto, Elí los hizo sacerdotes antes de que llegaran a la madurez.  Se calcula la edad de Samuel entre los 3 y los 15 años. 

Cuando un hijo asume alguna responsabilidad desacostumbrada, muchas veces sus padres procuran de esa manera obtener alguna ventaja para ellos. 

Es digno de mucho encomio Elcana porque -aunque era levita- continuó con su forma habitual de vida en Ramá.  Conociendo, como seguramente conocían, la naturaleza del ambiente que rodearía a Samuel, Elcana y Ana deben haber sentido alguna preocupación cuando colocaron su ofrenda para el Señor en las manos de Elí y de sus dos hijos, Ofni y Finces.  Cuánto mayor debe haber sido la preocupación del Padre celestial cuando colocó a su Hijo dentro de la influencia y de las acechanzas de los indignos sacerdotes de sus días.  Cristo tenía 12 años cuando llamó la atención de los sacerdotes.  Sin embargo, su conducta en esa ocasión testifica de la realidad de la protección divina que se extiende aun sobre los niños que buscan la dirección celestial (ver com.  Luc. 2: 52).  Las vicisitudes de Samuel testifican de la misma dirección divina.
Las Escrituras aclaran que en medio de ese mal ambiente Samuel servía al Señor.  La palabra "ministrar" puede referirse a un servicio, ya fuera secular o sagrado.  Se la usa para las responsabilidades de José en la casa de Potifar y para la ayuda de Josué a Moisés en el monte de Dios (Exo. 24: 13).  La capacidad de Samuel para resistir las malas influencias que lo rodeaban, como fue también el caso de José y Josué, se puede atribuir a su firme decisión de ocuparse de las cosas de Dios. CBA


LAS PRIMERAS RESPONSABILIDADES DEL FUTURO SUMO SACERDOTE Y JUEZ DE ISRAEL 2
18 Y el joven Samuel ministraba en la presencia de Jehová, vestido de un efod de lino. 19 Y le hacía su madre una túnica pequeña y se la traía cada año, cuando subía con su marido para ofrecer el sacrificio acostumbrado. 1 Samuel 2:18,19. 

Y EL JOVEN SAMUEL MINISTRABA.
No en el sentido de tareas domésticas, sino de deberes sagrados referentes a la obra de los levitas en el santuario.  La palabra hebrea así traducida incluye ambas clases de "servicio". 463

UN EFOD DE LINO.
En este caso, una vestimenta usada por los sacerdotes de categoría inferior y los levitas, y a veces aun por personas importantes del pueblo.  Por ejemplo, David danzó delante del Señor vestido con un efod de lino (2 Sam. 6: 14).  Esto no se debe confundir con el efod del sumo sacerdote "de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido" sobre el cual estaban sujetos el pectoral con 12 piedras, y el Urim* y el Tumim que servían para hacer preguntas a Dios (ver com.  Exo. 28: 6; cf. Juec. 8: 27).  Si el efod más sencillo de lino era del mismo modelo que el del sumo sacerdote -como parece probable- era una vestimenta corta, sin mangas, que consistía en un paño delantero y otro trasero unidos en los hombros y ceñidos en la cintura con un cinturón (ver com. Juec.  8: 27).

Y LE HACÍA SU MADRE UNA TÚNICA PEQUEÑA
Ana no solo ofreció su hijo al Señor sino que le demostró amor año tras año.  En la misma forma Dios vela continuamente sobre su pueblo.  No sólo dio a su Hijo una vez por todos sino que continuamente se interesa para que ese sacrificio progresivamente sea más eficaz para suplir las necesidades aun del más débil de sus hijos (Mat. 6: 30-34).

RECOMPENSA AL SACRIFICIO DE ANA
20 Y Elí bendijo a Elcana y a su mujer, diciendo: Jehová te dé hijos de esta mujer en lugar del que pidió a Jehová.
 Y se volvieron a su casa. 21 Y visitó Jehová a Ana, y ella concibió, y dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el joven Samuel 
crecía delante de Jehová. 1 Samuel 2:20,21.

JEHOVÁ TE DÉ HIJOS DE ESTA MUJER EN LUGAR DEL QUE PIDIÓ A JEHOVÁ.
Mejor, "préstamo que ella ha cedido a Yahveh" (BJ).  Lo que es cedido en préstamo al Señor, con seguridad es devuelto con interés compuesto.  Ana dedicó un hijo al Señor y fue recompensada con otros cinco.  Abrahán hizo así con Isaac, y Dios le prometió una descendencia "como las estrellas del cielo"(Gén. 22: 17).  Cristo prometió devolver cien veces tanto aun en esta vida (Mat. 19: 29; Luc. 18: 30).


EL DESARROLLO ARMONIOSO DE SAMUEL
Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres. 1Samuel 2:26.

EL JOVEN SAMUEL
"Y el joven Samuel iba creciendo, y adelantando delante de Dios y delante de los hombres." Aunque Samuel pasaba su juventud en el tabernáculo dedicado al culto de Dios, no estaba libre de influencias perversas ni de ejemplo pecaminoso. Los hijos de Elí no temían a Dios ni honraban a su padre; pero 619 Samuel no buscaba la compañía de ellos, ni tampoco seguía sus malos caminos.  Se esforzaba constantemente por llegar a ser lo que Dios deseaba que fuese.  Este es un privilegio que, tiene todo joven.  Dios siente agrado cuando aun los niñitos se entregan a su servicio.
Samuel había sido puesto bajo el cuidado de Elí, y la amabilidad de su carácter le granjeó el cálido afecto del anciano sacerdote.  Era bondadoso, generoso, obediente y respetuoso.  Elí, apenado por los extravíos de sus hijos, encontraba reposo, consuelo y bendición en la presencia de su pupilo.  Samuel era servicial y afectuoso, y ningún padre amó jamás a un hijo más tiernamente que Elí a este joven.  Era cosa singular que entre el principal magistrado de la nación y un niño sencillo existiera tan cálido afecto.  A medida que los achaques de la vejez le sobrevenían a Elí, y le abrumaba la ansiedad y el remordimiento por la conducta disipada de sus propios hijos, buscaba consuelo en Samuel.
No era costumbre que los levitas comenzaran a desempeñar sus servicios peculiares antes de cumplir los veinte y cinco años de edad, pero Samuel había sido una excepción a esta regla.  Cada año se le encargaban responsabilidades de más importancia; y mientras era aún niño, se le puso un efod de lino como señal de consagración a la obra del santuario.

Aunque era muy joven cuando se le trajo a servir en el tabernáculo, Samuel tenía ya entonces algunos deberes que cumplir en el servicio de Dios, según su capacidad.  Eran, al principio, muy humildes, y no siempre agradables; pero los desempeñaba lo mejor que podía, con corazón dispuesto.  Introducía su religión en todos los deberes de la vida.  Se consideraba como siervo de Dios, y miraba su obra como obra de Dios.  Sus esfuerzos eran aceptados, porque los inspiraban el amor a Dios y un deseo sincero de hacer su voluntad.  Así se hizo Samuel colaborador del Señor del cielo y de la tierra.  Y Dios le preparó para que realizara una gran obra en favor de Israel. 620

UNA LECCIÓN PARA LOS PADRES
Si se les enseñara a los niños a considerar el humilde ciclo de deberes diarios como la conducta que el Señor les ha trazado, como una escuela en la cual han de prepararse para prestar un servicio fiel y eficiente, ¡cuánto más agradable y honorable les parecería su trabajo!

El cumplimiento de todo deber como para el Señor rodea de un encanto especial aun los menesteres más humildes, y vincula a los que trabajan en la tierra con los seres santos que hacen la voluntad de Dios en el cielo.

El éxito que se ha de obtener en esta vida, el éxito que nos asegurará la vida futura, depende de que hagamos fiel y concienzudamente las cosas pequeñas.

 En las obras menores de Dios no se ve menos perfección que en las más grandes.  La mano que suspendió los mundos en el espacio es la que hizo con delicada pericia los lirios del campo.  

Y así como Dios es perfecto en su esfera, hemos de serlo nosotros en la nuestra.

 La estructura simétrica de un carácter fuerte y bello, se edifica por los actos individuales en cumplimiento del deber.  Y la fidelidad debe caracterizar nuestra vida tanto en los detalles insignificantes como en los mayores. 

 La integridad en las cosas pequeñas, la ejecución de actos pequeños de fidelidad y bondad alegrarán la senda de la vida; y cuando hayamos acabado nuestra obra en la tierra, se descubrirá que cada uno de los deberes pequeños ejecutados fielmente ejerció una influencia benéfica imperecedera.

Los jóvenes de nuestro tiempo pueden hacerse tan valiosos a los ojos de Dios como lo fue Samuel.  Si conservan fielmente su integridad cristiana, pueden ejercer una influencia poderosa en la obra de reforma.  Hombres tales se necesitan hoy.  Dios tiene una obra especial para cada uno de ellos.  Jamás lograron los hombres resultados más grandes en favor de Dios y de la humanidad que los que pueden lograr en esta época nuestra quienes sean fieles al cometido que Dios les ha confiado. PP EGW

*CUANDO muchos niños de su edad estaban ocupados en otras tareas o jugando, como es propio de su edad. Samuel estaba en el lugar de privilegio que todo ser, debería desearía estar, el santuario. Salmo 84.

SE ESTABA PREPARANDO haciendo las cosas más pequeñas con alegría y buena voluntad; para que un día asumiera el cargo principal de la nación. 
 En esas condiciones de fidelidad y de buen discípulo. Más adelante escuchará su llamado. Escuchar la voz, que todos quisiéramos oír alguna vez en la vida. La voz de Dios en persona. 

Y Samuel no solo estaba en el santuario por imposición de su madre que pagó una promesa de buena fe, sino que también estaba creciendo en su fe y responsabilidades. Muestra de que amaba las cosas que realizaba, porque lo hacía para Dios. Vers. 26.
 Que Dios nos bendiga y emulemos el buen ejemplo de Samuel. Amen. Ministerio Hno. Pio 

martes, 22 de octubre de 2019

09. EL REMANENTE DE JACOB.


“El remanente de Jacob será en medio de muchos pueblos como el rocío de Jehová, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan a varón, ni aguardan a hijos de hombres”. DMJ 28

Los apóstoles, los últimos escritores de la Biblia, nos dan un cuadro claro de los acontecimientos de los últimos días. Pablo escribió acerca de los “tiempos peligrosos”, y Pedro exhortó acerca de los burladores que andan según sus propias concupiscencias y dicen: “¿Dónde está la promesa de su advenimiento?” En ese tiempo la iglesia estará en lucha, porque Juan vio a Satanás “que se fue a hacer guerra contra el resto”. 

El apóstol Juan identifica a los miembros de la iglesia de los últimos días como “la iglesia remanente”, como “los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”, señalándola como una iglesia que guarda los mandamientos. Apocalipsis 12:17. Esta iglesia remanente también tendría el “testimonio de Jesús”, que es “el espíritu de la profecía”. Apocalipsis 19:10. Pablo declara que la iglesia que espera anhelante la venida de Cristo no carecerá de ningún don. 
1 Corintios 1:7, 8. Sería bendecida con el don del testimonio de 
Cristo. CPI 141

domingo, 29 de septiembre de 2019

077. EL CANTO DE AGRADECIMIENTO DE ANA.


1 Samuel Capitulo 2:1-10.

*ANA SE REGOCIJA EN JEHOVÁ.
1 Y ANA oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, Mi poder se exalta en Jehová; Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, Por cuanto me alegré en tu salvación. 2 No hay santo como Jehová; Porque no hay ninguno fuera de ti, Y no hay refugio como el Dios nuestro. 2:1-2

*Esta segunda visita a Silo fue del todo diferente de la registrada en el cap. 1. En la primera visita Ana suplicó angustiada en favor de sí misma.  La segunda fue un gran canto de alabanza.  Como resultado de su plena entrega al Señor, estaba feliz por el privilegio de devolver a su Creador lo que él le había dado.  Al hacer esto, experimentó el gozo supremo, pues ¿acaso no había aprendido a apreciar la amante bondad divina en una forma nueva?  Ella ensalzó a Dios como el autor de la misericordia revelada en su compasión por los desvalidos.  Obtuvo una nueva visión del poder de Dios, cuyo dominio sobre las fuerzas ocultas de la naturaleza era ahora evidente en su silenciosa acción para contrarrestar las fuerzas del mal que la desanimaban y podrían derrotarla, y que además había hecho que un ambiente negativo contribuyera inmensurablemente a la profundidad y plenitud de su gozo.  Entendió de un modo nuevo el pacto hecho con sus antepasados: que los hijos de Dios llegarían a ser una bendición para todas las naciones.  El himno de gozo de Ana fue una profecía referente a David y al Mesías (PP 617).

La experiencia de Ana puede haber resultado en la bendición máxima manifestada en la vida de Penina.  Dios anhelaba salvar tanto a Penina como a Ana. ¿Cómo podía realizar esto en una forma más eficaz que mostrando el ensalzamiento de un alma que confiaba en él y que no pagaba mal por mal?  Tal fue el método de Cristo al tratar de salvar a Simón el leproso: hacer notar la bendición que podía recibir María Magdalena (Mar. 14: 3-9; Luc. 7: 37-50).  Simón aprendió su lección, y se convirtió en un ferviente discípulo (DTG 520, 521). ¿Aprendió su lección Penina?

CESEN LAS PALABRAS ARROGANTES.
3 No multipliquéis palabras de grandeza y altanería; Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; Porque el Dios de todo saber es Jehová, Y a él toca el pesar las acciones. 4 Los arcos de los fuertes fueron quebrados, Y los débiles se ciñeron de poder. 5 Los saciados se alquilaron por pan, Y los hambrientos dejaron de tener hambre; Hasta la estéril ha dado a luz siete, Y la que tenía muchos hijos languidece. 6 Jehová mata, y él da vida; El hace descender al Seol, y hace subir. 2:3-6.

*Ana podría haber sentido que personalmente superaba a Penina en vista de la maravillosa experiencia que le había sobrevenido.  Sin embargo, ¿acaso las palabras de estos versículos no indican más bien que el anhelo de Ana era que su rival pudiera ver la belleza de una entrega plena a Dios y comprendiera la inutilidad de la arrogancia?  Ciertamente, nadie podría acusar a Ana de una actitud farisaica para con Penina después de la forma en que Dios había vindicado su humilde consagración.  Si Cristo tuvo lágrimas en la voz mientras pronunciaba sus ayes sobre los fariseos (CC 12; DTG 571, 572), el espíritu de abnegación de Ana al entregar a Samuel al Señor, ¿no habrá tocado el corazón de Penina de tal manera que pudiese comprender de una forma nueva el modo en que Dios justiprecia las acciones?

El permite que los que -como Penina- se sienten autosuficientes cosechen el fruto de su propio egoísmo, que es muerte espiritual.
Pero él puede dar vida aun a los que están espiritualmente muertos.  Cristo brindó a Judas las mismísimas oportunidades que ofreció a Pedro.  Sin embargo, uno se entregó y el otro no.  He ahí la diferencia decisiva.

JEHOVÁ EMPOBRECE Y ENRIQUECE
7 Jehová Empobrece, Y Él Enriquece; Abate, Y Enaltece. 2:7.

Empobrece, y él enriquece.
Ana reconoció que había sido salvada del oprobio por Dios, quien la había ensalzado muy por encima de las mofas de Penina.

El pesar de los días pretéritos se había convertido en un encumbramiento en el Señor.  La oración de súplica había dado lugar a la alabanza por la fortaleza divina.  Abría ahora los labios, una vez cerrados en silencioso sufrimiento, para ensalzar el omnímodo poder de Dios.  Pensó en su caso como en un símbolo del triunfo logrado por Dios para su pueblo, tanto individual como colectivamente.  Halló inspiración para cantar muy por encima de los alcances de su propia experiencia y, bajo la dirección del Espíritu Santo, anticipó el gozo de los redimidos cuando estén sobre el mar de vidrio con un "cántico nuevo" en los labios (Apoc. 14: 3).  El gozo que experimentó Ana no fue un deleite egoísta, sino una comprensión magnificada del carácter de Dios.  Se asemejaba al gozo que hizo que los "hijos de Dios" lo alabaran por la creación del mundo (Job 38: 7), o al que experimentaron los israelitas cuando aclamaron al Señor después de ser liberados de las huestes egipcias en el mar Rojo, o al que expresó la hueste angelical cuando nació Cristo: "¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!"(Luc. 2: 14).  Las mofas y aflicciones sufridas en el hogar fueron precisamente el ambiente en el cual una visión tal de la salvación de Dios pudiera desarrollarse de tal modo que produjese un cielo en la tierra.  Ana llevaba el cielo en el corazón pues había aprendido a amar al mundo como Cristo lo ama (ver DTG 298, 596).

EL LEVANTA DEL POLVO AL POBRE
8 El levanta del polvo al pobre, Y del muladar exalta al menesteroso, Para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. Porque de Jehová son las columnas de la tierra, Y él afirmó sobre ellas el mundo. 9 El guarda los pies de sus santos, Más los impíos perecen en tinieblas; Porque nadie será fuerte por su propia fuerza. 2:8,9.

*El alma cristiana, consciente siempre de su impotencia, mediante el poder de Dios se eleva por encima de las fuerzas del egoísmo.  Ceñida con la fortaleza de lo alto, un alma tal vence las dudas pasadas, los temores y las tentaciones.  La victoria ocupa el lugar de 462 la derrota, y en la plenitud de gozo el alma se forma a la imagen de Cristo.

JEHOVÁ DARÁ PODER A SU REY Y A SU UNGIDO.
Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios, 
Y sobre ellos tronará desde los cielos; 
Jehová juzgará los confines de la tierra, 
Dará poder a su Rey,
 Y exaltará el poderío de su Ungido. 
1 Samuel 2:10

*Durante años Ana había estado viendo como en un espejo, oscuramente (1 Cor. 13: 12), pero ahora con mirada profética habla de su fe en el triunfo final y completo de Cristo.  Así como Dios ha ensalzado el "poderío" de ella, también ensalzará el "poderío" de su Ungido (ver Fil. 2: 9- 11).

¿Por qué muchos de los que viven en esta última generación no permiten que el Señor los eleve en medio de su ambiente desfavorable para que, como Ana, le canten un himno de alabanza y agradecimiento en el mar de vidrio? (Apoc. 14: 3).  CBA

¿Qué lecciones más podemos sacar de esta bella historia, de un cántico triunfal?
La biblia contiene un arca de tesoros que nunca se agotan, no se agotan porque es palabra de un Dios eterno e infinito. 
Por eso a pesar que ya se dijo mucho. Aun podemos decir: “Que Ana llegó a la madurez en su fe, porque solo los que llegan a la conversión plena pueden decir lo que dijo. 
- Solo la madurez, puede hacer que cumpla lo que prometió. Llevando a su hijo; su único, al Santuario y dejarlo allí para siempre. 
Solo la madurez, puede actuar como actuó contra su enemiga. 
Solo en la madurez, pudo ser usada por el Espíritu y proyectarse al futuro bendecido de su pueblo, y consiguiente llegada del por siglos esperado. el Mesías, Cristo Jesús. 
Solo la madurez, agradece a Dios, cuando llega el éxito. Por qué no es su éxito, si no del Señor. Amen.
Ministerio Hno. Pio

sábado, 28 de septiembre de 2019

076. LA FE VICTORIOSA DE ANA.


…9 Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, 10 ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. 11 E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza. 

12 MIENTRAS ELLA ORABA largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. 13 Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. 14 Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria?  Digiere tu vino.

15 Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová 
16 No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora.
17 Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho.
18 Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos.  Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste. 


19 …y Jehová se acordó de ella. 20 Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová… 24 Después que lo hubo destetado, lo llevó consigo, con tres becerros, un efa de harina, y una vasija de vino, y lo trajo a la casa de Jehová en Silo; y el niño era pequeño. 25 Y matando el becerro, trajeron el niño a Elí.
26 Y ella dijo: ¡Oh, señor mío!  Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová.
27 Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. 28 Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová.  Y adoró allí a Jehová. 1 Samuel 1.

*ELCANA, un levita del monte de Efraín, era hombre rico y de mucha influencia, que amaba y temía al Señor.  Su esposa, Ana, era una mujer de piedad fervorosa.  De carácter amable y modesto, se distinguía por una seriedad profunda y una fe muy grande.
A esta piadosa pareja le había sido negada la bendición tan vehementemente deseada por todo hebreo.  Su hogar no conocía la alegría de las voces infantiles; y el deseo de perpetuar su nombre había llevado al marido a contraer un segundo matrimonio, como hicieron muchos otros.  

Pero este paso, inspirado por la falta de fe en Dios, no significó felicidad.

Se agregaron hijos e hijas a la casa; pero se había mancillado el gozo y la belleza de la institución sagrada de Dios, y se había quebrantado la paz de la familia.

Peninna, la nueva esposa, era celosa e intolerante, y se conducía con mucho orgullo e insolencia.  Para Ana, toda esperanza parecía estar destruida, y la vida le parecía una carga pesada; no obstante, soportaba la prueba con mansedumbre y sin queja alguna.
Elcana observaba fielmente las ordenanzas de Dios.  Seguía subsistiendo el culto en Silo, pero debido a algunas irregularidades del ministerio sacerdotal no se necesitaban sus servicios en el santuario, al cual, siendo levita, debía atender.  Sin embargo, en ocasión de las reuniones prescritas, subía con su familia a adorar y a presentar su sacrificio.

Aun en medio de las sagradas festividades relacionadas con el servicio de Dios, se hacia sentir el espíritu maligno que afligía su hogar.  Después de presentar las ofrendas, participaba toda la familia en un festín solemne aunque placentero.  En esas ocasiones, Elcana daba a la madre de sus hijos una 615 porción para ella y otra para cada uno de sus hijos; y en señal de consideración especial para Ana, le daba a ella una porción doble, con lo cual daba a entender que su afecto por ella era el mismo que si le hubiera dado un hijo.  

Entonces la segunda esposa, encendida de celos, reclamaba para sí la preferencia como persona altamente favorecida por Dios, y echaba en cara a Ana su condición de esterilidad como evidencia de que desagradaba al Señor.  ESTO SE REPITIÓ AÑO TRAS AÑO HASTA QUE ANA YA NO LO PUDO SOPORTAR.  Siéndole imposible ocultar su dolor, rompió a llorar desenfrenadamente y se retiró de la fiesta.  En vano trató su marido de consolarla diciéndole: "Anna, ¿por qué lloras? y ¿por qué no comes? y ¿por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?" (Véase 1 Samuel 1; 2: 1-11).

ANA NO EMITIÓ REPROCHE ALGUNO.  
Confió a Dios la carga que ella no podía compartir con ningún amigo terrenal.  Fervorosamente pidió que él le quitase su oprobio, y que le otorgase el precioso regalo de un hijo para criarlo y educarlo para él.  Hizo un solemne voto, a saber, que si le concedía lo que pedía, dedicaría su hijo a Dios desde su nacimiento.  

Ana se había acercado a la entrada del tabernáculo, y en la angustia de su espíritu, "oró a Jehová, y lloró abundantemente." Pero hablaba con el Señor en silencio, sin emitir sonido alguno.  

RARA VEZ se presenciaban semejantes escenas de adoración en aquellos tiempos de maldad.  

En las mismas fiestas religiosas eran comunes los festines irreverentes y hasta las borracheras; y Elí, el sumo sacerdote, observando a Ana, supuso que estaba ebria.  Con la idea de dirigirle un merecido reproche, le dijo severamente: "¿Hasta cuándo estarás borracha? digiere tu vino."

Llena de dolor y sorprendida, Ana le contestó suavemente: "No, señor mío: mas yo soy una mujer trabajaba de espíritu: no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová.  No tengas a tu sierva por una mujer impía: porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora." 616

EL SUMO SACERDOTE se conmovió profundamente, porque era hombre de Dios; y en lugar de continuar reprendiéndola pronunció una bendición sobre ella: "Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho."

Le fue otorgado a Ana lo que había pedido; recibió el regalo por el cual había suplicado con tanto fervor.  Cuando miró al niño, lo llamó Samuel, "demandado de Dios." 


Tan pronto como el niño tuvo suficiente edad para ser separado de su madre, cumplió ella su voto.  Amaba a su pequeñuelo con toda la devoción de que es capaz un corazón de madre; día tras día, mientras observaba su crecimiento, y escuchaba su parloteo infantil, sus afectos lo enlazaban cada vez más íntimamente.  Era su único hijo, el don especial del Cielo, pero lo había recibido como un tesoro consagrado a Dios, y no quería privar al Dador de lo que le pertenecía.

Una vez más Ana hizo el viaje a Silo con su esposo, y presentó al sacerdote, en nombre de Dios, su precioso don, diciendo: "Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí.  Yo pues le vuelvo también a Jehová: todos los días que viviere, será de Jehová."

Elí se sintió profundamente impresionado por la fe y devoción de esta mujer de Israel.  Siendo él mismo un padre excesivamente indulgente, se quedó asombrado y humillado cuando vio el gran sacrificio de la madre al separarse de su único hijo para dedicarlo al servicio de Dios.  Se sintió reprendido a causa de su propio amor egoísta, y con humildad y reverencia se postró ante el Señor y adoró.

El corazón de la madre rebosaba de gozo y alabanza, y anhelaba expresar toda su gratitud hacia Dios.  El Espíritu divino la inspiró "y Anna oró, y dijo:
"Mi corazón se regocija en Jehová,
Mi cuerno es ensalzado en Jehová;
Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos,
Por cuanto me alegré en tu salud.
No hay santo como Jehová; 617
Porque no hay ninguno fuera de ti;
Y no hay refugio como el Dios nuestro.
No multipliquéis hablando grandezas, altanerías;
Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca;
Porque el Dios de todo saber es Jehová.
Y a él toca el pesar las acciones. . . .

Jehová mata, y él da vida:
El hace descender al sepulcro, y hace subir.
Jehová empobrece, y él enriquece:
Abate, y ensalza.
El levanta del polvo al pobre,
Y al menesteroso ensalza del estiércol,
Para asentarlo con los príncipes;
Y hace que tengan por heredad asiento de honra:
Porque de Jehová son las columnas de la tierra,
Y él asentó sobre ellas el mundo.
El guarda los pies de los santos,
Mas los impíos perecen en tinieblas;
Porque nadie será fuerte por su fuerza.
Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios,
Y sobre ellos tronará desde los cielos:
Jehová juzgará los términos de la tierra,
Y dará fortaleza a su Rey,
Y ensalzará el cuerno de su Mesías."

Las palabras de Ana eran proféticas, tanto en lo que tocaba a David, que había de reinar como soberano de Israel, como con relación al Mesías, el ungido del Señor.  Refiriéndose primero a la jactancia de una mujer insolente y contenciosa, el canto apunta a la destrucción de los enemigos de Dios y al triunfo final de su pueblo redimido.

DE SILO, Ana regresó quedamente a su hogar en Ramatha, dejando al niño Samuel para que, bajo la instrucción del sumo sacerdote, se le educase en el servicio de la casa de Dios.  Desde que el niño diera sus primeras muestras de inteligencia, la madre le había enseñado a amar y reverenciar a Dios, y a considerarse a sí mismo como del Señor.  Por medio de todos los objetos familiares que le rodeaban, ella había tratado de dirigir sus pensamientos hacia el Creador.  

Cuando se separó de su hijo no cesó la solicitud de la madre fiel por el niño. Era 618 el tema de las oraciones diarias de ella.  Todos los años le hacía con sus propias manos un manto para su servicio; y cuando subía a Silo a adorar con su marido, entregaba al niño ese recordatorio de su amor.  Mientras la madre tejía cada una de las fibras de la pequeña prenda rogaba a Dios que su hijo fuese puro, noble, y leal.  No pedía para él grandeza terrenal, sino que solicitaba fervorosamente que pudiese alcanzar la grandeza que el cielo aprecia, que honrara a Dios y beneficiara a sus conciudadanos.

¡CUÁN GRANDE FUE LA RECOMPENSA DE ANA! ¡Y CUÁNTO ALIENTA A SER FIEL EL EJEMPLO DE ELLA!
A toda madre se le confían oportunidades de valor inestimable e intereses infinitamente valiosos.  El humilde conjunto de deberes que las mujeres han llegado a considerar como una tarea tediosa debiera ser mirado como una obra noble y grandiosa.  La madre tiene el privilegio de beneficiar al mundo por su influencia, y al hacerlo impartirá gozo a su propio corazón. 

 A través de luces y sombras, puede trazar sendas rectas para los pies de sus hijos, que los llevarán a las gloriosas alturas celestiales.  

Pero sólo cuando ella procura seguir en su propia vida el camino de las enseñanzas de Cristo, puede la madre tener la esperanza de formar el carácter de sus niños de acuerdo con el modelo divino.

EL MUNDO REBOSA de influencias corruptoras.  LAS MODAS y las costumbres ejercen sobre los jóvenes una influencia poderosa.  Si la madre no cumple su deber de instruir, guiar y refrenar a sus hijos, éstos aceptarán naturalmente lo malo y se apartarán de lo bueno.  

Acudan todas las madres a menudo a su Salvador con la oración: "¿Qué orden se tendrá con el niño, y qué ha de hacer?" Cumpla ella las instrucciones que Dios dio en su Palabra, y se le dará sabiduría a medida que la necesite. HPP EGW

Que podemos decir, ¿A Todo Lo Que Ya No Se Haya Dicho?
Bueno podemos añadir un poco más. 
LA FORMA como resolvió Ana, su problema después de muchos años. Es una esperanza para todos los que siguen esperando en el Señor.
Pedidos sin respuesta por mucho tiempo, por algún proyecto personal, salud. Problemas en el matrimonio, hijos, laborales...etc.  

Cuando leí este capítulo, realmente me conmovió las palabras de Ana. Cuando se dirige al todopoderoso, y como esas palabras pudo conmover su gracia. Y recibir lo que tanto anhela, un hijo; que fue la realización y la dignificación de Ana.

 De ahora en adelante, nunca más, nadie se burlaría de ella. Ya no tenía miedo. La tristeza se fue para siempre. La felicidad seria el pan de cada día en su vida. ¡Todo porque confió la causa de su desdicha a Dios; quien está siempre a responder a la fe contrita y humilde!

PUEDES PREGUNTARTE: 
¿Por qué Ana, demoró tanto tiempo, para resolverlo? 
¿acaso no iba al templo periódicamente? 
¿Será que a Dios, le gusta hacernos esperar? 

Mientras Ana fue al Santuario en Silo, los últimos años. No estaba preparada para recibir su bendición total. ¿Cómo? 
Bueno es simple. Iba, pero en ese periplo solo estaba centrada en ella y solo en ella. 
Diciendo, ¿pero porque Dios me castiga y no me da hijos? ¿Porque mi esposo trajo otra mujer a mi casa? ¿Por qué soy tan desdichada?
Y los porqués no acababan. 

Antes las dificultades y pruebas de la vida, tenemos más de una actitud: 
1. Porque a mi Señor, ¿acaso no creo en ti?
2. Porque no a mi Señor. 
3. ¿Qué me quieres enseñar?
4. Que se haga tu voluntad.
5. Gracias por las pruebas. Santiago 1:2; Rom. 12:12.

Y Ana, salió de la autocompasión y de la falsa humidad y enfrentó su problema como debe enfrentarlo todo hijo (a) de fe, y humillándose suplicó. Y la solución vino.

Muchos pedidos no llegan, porque pedimos mal. Santiago 4:3.
 Vayamos a Dios, con la actitud correcta. Y los resultados vendrán. 
Dios te bendiga. Ministerio Hno. Pio