domingo, 18 de julio de 2021

18. “UNA VOZ EN EL DESIERTO” (ELIAS) VII. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

1 Rey. 17:1-7.

Entonces Elías tisbita. . . dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra. (1 Rey. 17:1).

Entre las montañas de Galaad, al oriente del Jordán, moraba en los días de Acab un hombre de fe y oración cuyo ministerio intrépido estaba destinado a detener la rápida extensión de la apostasía en Israel.  Alejado de toda ciudad de renombre y sin ocupar un puesto elevado en la vida, Elías el tisbita inició sin embargo su misión confiando en el propósito que Dios tenía de preparar el camino delante de él y darle abundante éxito.

La palabra de fe y de poder estaba en sus labios, y consagraba toda su vida a la obra de reforma. La suya era la voz de quien clama en el desierto para reprender el pecado y rechazar la marea del mal. Y aunque se presentó al pueblo para reprender el pecado, su mensaje ofrecía el bálsamo de Galaad a las almas enfermas de pecado que deseaban ser sanadas. . .

A Elías fue confiada la misión de comunicar a Acab el mensaje relativo al juicio del cielo. El no procuró ser mensajero del Señor; la palabra del Señor le fue confiada. Y lleno de celo por el honor de la causa de Dios, no vaciló en obedecer la orden divina, aun cuando obedecer era como buscar una presta destrucción a manos del rey impío. . .

Fue tan solo por su fe poderosa en el poder infalible de la palabra de Dios como Elías entregó su mensaje. Si no le hubiese dominado una confianza implícita en Aquel a quien servía, nunca habría comparecido ante Acab.

Mientras se dirigía a Samaria, Elías había pasado al lado de arroyos inagotables, colinas verdeantes, bosques imponentes que parecían inalcanzables para la sequía.

Todo lo que se veía estaba revestido de belleza. El profeta podría haberse preguntado como iban a secarse los arroyos que nunca habían cesado de fluir y como podrían ser quemados por la sequía aquellos valles y colinas.

Pero no dio cabida a la incredulidad. Creía firmemente que Dios iba a humillar al apóstata Israel, y que los castigos inducirían a éste a arrepentirse. El decreto del Cielo había sido dado; no podía la palabra de Dios dejar de cumplirse; y con riesgo de su vida Elías cumplió intrépidamente su comisión (Profetas y Reyes, págs. 87-89). 206

AUDIO: https://youtube.com/playlist?list=PLVsLdOIe7sVsnRK5QeFraHB292UJ6gxtG

 

sábado, 17 de julio de 2021

17. “LA INFLUENCIA NEFASTA DE JEZABEL” VII. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

1 Rey. 21.

A la verdad ninguno fue como Acab, que se vendió para hacer lo malo ante los ojos de Jehová; porque Jezabel su mujer lo incitaba. (1 Rey. 21:25).

Acab carecía de fuerza moral. Su casamiento con una mujer idólatra, de un carácter decidido y temperamento positivo, fue desastroso para él y para la nación. Como no tenía principios ni elevada norma de conducta, su carácter fue modelado con facilidad por el espíritu resuelto de Jezabel. . .

Bajo la influencia agostadora del gobierno de Acab, Israel se alejó mucho del Dios vivo, y corrompió sus caminos delante de él. . . La oscura sombra de la apostasía cubría todo el país. Por todas partes podían verse imágenes de Baal y Astarté.

Se multiplicaban los templos y los bosquecillos consagrados a los ídolos, y en ellos se adoraban las obras de manos humanas. El aire estaba contaminado por el humo de los sacrificios ofrecidos a los dioses falsos. Las colinas y los valles repercutían con los clamores de embriaguez emitidos por un sacerdocio pagano que ofrecía sacrificios al sol, la luna y las estrellas.

Mediante la influencia de Jezabel y sus sacerdotes impíos, se enseñaba al pueblo que los ídolos que se habían levantado eran divinidades que gobernaban por su poder místico los elementos de la tierra, el fuego y el agua. Todas las bendiciones del cielo: los arroyos y corrientes de aguas vivas, el suave rocío, las lluvias que refrescaban la tierra y hacían fructificar abundantemente los campos, se atribuían al favor de Baal y Astarté, en vez del Dador de todo don perfecto.

El pueblo olvidaba que las colinas y los valles, los ríos y los manantiales, estaban en las manos del Dios vivo; y que éste regía el sol, las nubes del cielo y todos los poderes de la naturaleza. . . En su ciega locura, prefirió rechazar a Dios y su culto (PR 84, 85).

Cuán pocos comprenden el poder de una mujer no consagrada. . . 

Si Acab se hubiera llevado del consejo del Cielo, Dios hubiera estado con él. Pero Acab no lo hizo. Se casó con una mujer entregada a la idolatría. Jezabel tuvo más poder que Dios sobre el rey. Lo condujo a la idolatría, y con él al pueblo.

 (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1033). 

AUDIO: https://youtube.com/playlist?list=PLVsLdOIe7sVsnRK5QeFraHB292UJ6gxtG


viernes, 16 de julio de 2021

22. ROBOAM - JEROBOAM – ASA (ENLACES)

14. “TODO ISRAEL CON EL”

https://piopablohuamanjulca.blogspot.com/2021/07/14-todo-israel-con-el-la-division-del.html

15. “LA MANO PARALIZADA”

https://piopablohuamanjulca.blogspot.com/2021/07/15-la-mano-paralizada-jeroboam-vii.html

16. “ASA CONFIÓ EN DIOS”

https://piopablohuamanjulca.blogspot.com/2021/07/16-asa-confio-en-dios-vii-conflicto-y.html

AUDIO: https://youtube.com/playlist?list=PLVsLdOIe7sVukDTje2DM2TCaxoRZtAmIP


16. “ASA CONFIÓ EN DIOS” VII. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

2 Cor. 14.

Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas!  Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro; Porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre. (2 Crón. 14:11).

La fe de Asa se vio muy probada cuando "Zera etíope con un ejército de mil millares, y trescientos carros" invadió su reino. En esa crisis, Asa no confió en las "ciudades fuertes" que había construido en Judá, con muros dotados de "torres, puertas, y barras", ni en los hombres "diestros". El rey confiaba en Jehová de los ejércitos. . . Mientras disponía a sus fuerzas en orden de batalla, solicitó la ayuda de Dios.

Los ejércitos oponentes se hallaban frente a frente. Era un momento de prueba para los que servían al Señor. ¿Habían confesado todo pecado? ¿Tenían los hombres de Judá plena confianza en que el poder de Dios podía librarlos? En esto pensaban los caudillos. Desde todo punto de vista humano, el gran ejército de Egipto habría de arrasar cuanto se le opusiera. Pero en tiempo de paz, Asa no se había dedicado a las diversiones y al placer, sino que se había preparado para cualquier emergencia. Tenía un ejército adiestrado para el conflicto. Se había esforzado por inducir a su pueblo a hacer la paz con Dios, y llegado el momento, su fe en Aquel en quien confiaba no vaciló, aun cuando tenía menos soldados que el enemigo.

Habiendo buscado al Señor en los días de prosperidad, el rey podía confiar en él en el día de la adversidad. Sus peticiones demostraron que no desconocía el poder admirable de su Dios. . .

La de Asa es una oración que bien puede elevar todo creyente cristiano. . . En el conflicto de la vida, debemos hacer frente a los agentes malos que se han desplegado contra la justicia. Nuestra esperanza no se concentra en el hombre, sino en el Dios vivo con la plena seguridad de la fe, podemos contar con que él unirá su omnipotencia a los esfuerzos de los instrumentos humanos, para gloria de su nombre. Revestidos de la armadura de su justicia, podemos obtener la victoria contra todo enemigo (Profetas y Reyes, págs. 81, 82). 204

AUDIO: https://youtube.com/playlist?list=PLVsLdOIe7sVukDTje2DM2TCaxoRZtAmIP