domingo, 23 de julio de 2017

007. DOS CONTRASTES ¿DE LA JUSTICIA SALVÍFICA?


La justicia salvadora y la justicia salvadora humana 
o justicia propia. 

 I. JUSTICIA JUSTA Y SALVADORA
 5 Saliste al encuentro del que con alegría hacía justicia, de los que se acordaban de ti en tus caminos; he aquí, tú te enojaste porque pecamos; en los pecados hemos perseverado por largo tiempo; ¿Podremos Acaso Ser Salvos? (Isa. 64:5 RV60). 
 Sales al encuentro de los que, alegres, practican la justicia y recuerdan tus*caminos. Pero te enojas si persistimos en desviarnos de ellos. ¿Cómo podremos ser salvos? (Isa. 64:5 NVI). 

 La justicia derivada de la obediencia a ley, es el único que nos dará la justicia, la justicia justa …Porque todos tus mandamientos son justicia. (Sal. 119:172 R60). 

 Para ser salvos necesitamos obedecer los mandamientos de Dios, que consisten en amar a Dios, al prójimo, y a uno mismo. En ese orden. 

 Mucho se ha estigmatizado sobre las obras de la ley, muchos se escucha que “nadie se salva por guardar la ley” 
pero lo real es que si, se salva por guardarlos. 

¿Pero qué son las obras de la ley propiamente? 
 Te lo voy a dibujar en términos muy sencillos.
 Consisten en 3 pasos: 
1).- AMAR A DIOS. Orar: Alabándolo, pedir perdón y por nuestras necesidades, y orar por otros. 
 - Estudiar su palabra, enseñar a otros de Dios, pensar en todo momento en Dios; consultarle en todo momento. 
- Guardar su santo sábado, Devolverle lo que le pertenece con los diezmos y ofrendas, y pensar y ayudar al necesitado. Mt. 25:40. 
 - Vivir en santidad. 1Pedro 1:13-16. 

 2).- AMAR A NUESTRO PRÓJIMO. 
- Buscar la paz entre todos, y vivir en paz en lo posible con todos. 
- Pensar en el pobre: No dejes de ayudar a un necesitado que te extiende la mano; de no hacerlo podrías estar determinando un futuro desastroso. Mat. 25:41-46.
 - Interceder permanentemente a Dios por las personas que conoces. La religión pura y sin mácula delante de Dios y Padre es ésta: Visitar los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo. (Sant. 1:27 SRV).

  3).- AMOR A UNO MISMO. El amarse a uno mismo es un tema poco entendido, porque parece que no estuviera claro. Pero el mandato es ama a tu prójimo como a ti mismo, claro en lo beneficioso no en lo dañino. 
Siempre debemos pensar en beneficiar a la humanidad, porque somos parte de un todo, somos hijos de Dios, porque nuestros padres o primeros fueron Adán y Eva; y de una misma sangre procedemos todos. Gen. 2:7; Hechos 17:26.

 “Al buscar el bienestar del prójimo, estaremos amándonos a nosotros mismos” éste es el verdadero amor propio, no el amor ciego y ególatra, que el centro es uno mismo. 
 Por eso “…quien ama al prójimo ha cumplido la ley…El amor no perjudica al prójimo. Así que el amor es el cumplimiento de la ley. 
(Rom 13:8; 10 NVI). 

Y la preocupación de Jesús fue siempre “el amor entre sus discípulos” (Juan 13:35; (1Pe 1:22). 
Al tenerlo estarían en paz con Dios, y su justicia los envolvería siempre. “No hay justicia sin obediencia a sus mandamientos” 
(Sal. 119:172 R60).
“Sales al encuentro de los que, alegres, practican la justicia y recuerdan tus caminos… (Isa. 64:5 NVI). 

 II. JUSTICIA PROPIA 
 6 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. (Isa. 64:6 VRV60).
 6 Todos somos como gente*impura; todos nuestros actos de justicia son como trapos de inmundicia. Todos nos marchitamos como hojas: nuestras iniquidades nos arrastran como el viento. (Isa. 64:6 NVI).

 Si leemos el contexto de este capítulo, veremos que su justicia era como trapos inmundos, porque no Vivían en amor a Dios y al prójimo: Como tal no se amaban a sí mismo.

 No te enojes demasiado, SEÑOR; no te acuerdes siempre de nuestras iniquidades. ¡Considera, por favor, que todos somos tu pueblo! Tus ciudades*santas han quedado devastadas, y hasta *Sión se ha vuelto un desierto; Jerusalén es una desolación.(Isa 64:9-10 NVI).

 Iniquidad: tiene que ver con desobediencia a sus mandamientos. 
...Más si no me oyereis para santificar el día del sábado, y para no traer carga ni meterla por las puertas de Jerusalem en día de sábado, yo haré encender fuego en sus puertas, y consumirá los palacios de Jerusalem, y no se apagará. (Jer 17:21-27 SRV).

   Y oré á Jehová mi Dios, y confesé, y dije: Ahora Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos; 5 Hemos pecado, hemos hecho iniquidad, hemos obrado impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus juicios. 
(Dan 9:4-5 SRV). 

 Es comparable también con el hombre de pecado, que obra por el poder de Satanás: 
7 Porque ya está obrando el misterio de iniquidad: solamente espera hasta que sea quitado de en medio el que ahora impide; 8 Y entonces será manifestado aquel inicuo, al cual el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; 9 Á aquel inicuo, cuyo advenimiento es según operación de Satanás, con grande potencia, y señales, y milagros mentirosos, 10 Y con todo engaño de iniquidad en los que perecen; por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. 11 Por tanto, pues, les envía Dios operación de error, para que crean a la mentira; 12 Para que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, antes consintieron a la iniquidad. (2Tes. 2:7-12 SRV). 

 Maldad, inicuo, iniquidad, impiedad son parecidos. En aquel gran día serán desconocidos ´por Jesús, porque no vivieron en el amor de Dios, obedeciendo sus mandamientos.
 Mat. 7:21-23.
 Solo fueron obradores de maldad o hacedores del mal. 

 Entonces es fácil deducir por ejemplo, cuando El Apóstol Pablo habla de las obras de la ley a los judíos en galacia. 
 Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. (Gal 2:16 R60). 

 Las obras derivadas, donde el amor no está presente es una obra negativa y perniciosa para el creyente. Por tanto ese mal, les pasó a los judíos del tiempo de Pablo, que querían seguir en justicia y en paz con Dios, rechazando al Dios que justifica por la obediencia a su ley, la ley moral, los 10 mandamientos. 
Seguían con sus ritos obsoletos, que terminaron con la muerte de Cristo, porque eran sombra del ministerio del salvador. Rom. 9:30-33; Mat. 27:51.
 ¡La ley Moral nunca fue sombra del ministerio de Cristo, porque existen desde siempre! 

 Las obras legítimas y justas derivadas de la obediencia a su ley, juegan a nuestro favor hoy; y por la eternidad. Porque los hacedores de la ley serán justificado, Serán salvos. Rom. 2:13. 

Porque la salvación total se dará recién cuando vuelva el señor por segunda vez.
“Para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. (1Pedro 1:4-5 R60).
 HNO. PIO

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