sábado, 15 de julio de 2023

15. “DOS CLASES DE PERSONAS ESPERAN AL SEÑOR” (VII. REFLEJEMOS A JESÚS EN LA MISIÓN DE LA IGLESIA) EGW

Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino (Salmo 119:105).

Las dos clases de personas que esperaban; representan dos clases que profesan estar esperando a su Señor. 

Se las llama vírgenes porque profesan una fe pura.

 Las lámparas representan la Palabra de Dios. 

El salmista dice: "Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a ni camino". El aceite es un símbolo del Espíritu Santo.

 Así se representa el Espíritu en la profecía de Zacarías... "He mirado, y he aquí un candelabro todo de oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del candelabro, y siete tubos para las lámparas que están encima de él; y junto a él dos olivos, el uno a la derecha del depósito, y el otro a su izquierda" (Zacarías 4:2,3).

Procedente de las dos olivas, corría el áureo aceite por los tubos hacia el recipiente del candelero, y luego hacia las lámparas de oro que iluminaban el santuario. 

Así también de los seres santos que están en la presencia de Dios, su Espíritu es impartido a los instrumentos humanos que están consagrados a su servicio. 

La misión de los dos ungidos es comunicar al pueblo de Dios que sólo la gracia celestial puede hacer de su Palabra una lámpara para los pies y una luz para el sendero.

"No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos" (Zacarías 4:6).

En la parábola todas las vírgenes salieron a recibir al esposo. 

Todas tenían lámparas y vasijas para aceite. 

Por un tiempo parecía no haber diferencia entre ellas. 

Tal ocurre con la iglesia que vive precisamente antes de la segunda venida de Cristo. Todos tienen el conocimiento de las Escrituras. Todos han oído el mensaje de la pronta venida de Cristo, y esperan confiadamente su aparición.

Pero, así como ocurrió en la parábola, ocurre hoy en día. Interviene un tiempo de espera, la fe es probada; y cuando se oye el clamor. "¡Aquí viene el esposo!" (Mateo 25:6)... muchos no están listos. No tienen aceite en sus vasijas para las lámparas. Están destituidos del Espíritu Santo...

La teoría de la verdad, cuando no va acompañada del Espíritu Santo, no puede avivar el alma o santificar el corazón.

Uno puede estar familiarizado con los mandamientos y las promesas de la Biblia, pero a menos que el Espíritu de Dios grabe la verdad, el carácter no será transformando. 

Sin la iluminación del Espíritu, los hombres no podrán distinguir la verdad del error, y caerán bajo las tentaciones maestras de Satanás...

Pero el carácter es intransferible.

Ningún hombre puede creer por otro. 

Ningún hombre puede recibir el Espíritu por otro.

Nadie puede impartir a otros el carácter que es el fruto de la obra del Espíritu. -Palabras de vida del gran Maestro, págs. 336-339. RJ 202/EGW/MHP 203

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=bN77b_cgRUc&list=PLtrFh-HO7ogBX3lJ-BVlf4v1fLk5TmqV6&index=15&pp=sAQB

 

 

 

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