miércoles, 19 de julio de 2023

19. “CRISTO AUN DESEA SANTIFICAR Y PURIFICAR LA IGLESIA” VII. REFLEJEMOS A JESÚS EN LA MISIÓN DE LA IGLESIA) EGW

Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu. (Efesios 3:14-16).

(Jesús) declara: "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra"(Mateo 28:18). Tenemos el privilegio de reclamar este ilimitado poder.  

La gloria de Dios es su carácter.

Mientras Moisés estaba en el monte, intercediendo fervientemente ante Dios, oraba: "Te ruego que me muestres tu gloria" En respuesta Dios manifestó: "Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente." (Exodo 33:18,19).

La gloria de Dios -su carácter- fue entonces revelada: "Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación." (Exodo 34:6,7).

Este carácter fue revelado en la vida de Cristo. A fin de que El pudiera por su propio ejemplo condenar al pecado en su carne, tomó sobre sí la semejanza de la carne pecaminosa. Constantemente contemplaba el carácter de Dios; constantemente revelaba este carácter al mundo.

Cristo desea que sus seguidores revelen en sus vidas ese mismo carácter.

Todavía tiene el propósito de santificar y purificar su iglesia "…en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha" (Efesios 5:26-27).

Cristo no puede pedir al Padre que otorgue a los que creen en El ningún don mayor que el carácter que El reveló.

¡Qué grandeza hay en este pedido! ¡Qué plenitud de gracia tiene el privilegio de recibir cada seguidor de Cristo!

Dios obra con quienes representan apropiadamente su carácter. 

Por medio de ellos su voluntad es hecha sobre la tierra, así como en el cielo. 

La santidad conduce a su poseedor a ser fructífero, abundando en toda buena obra.  Quien tiene el sentir que hubo en Cristo nunca se cansa de hacer el bien. 

En vez de esperar promoción en esta vida, mira hacia adelante, al momento cuando la Majestad del cielo exaltará, a los santos a su trono...

¡Oh, que podamos apreciar más plenamente el honor que Cristo nos confiere! 

Al cargar su yugo y aprender de Él, llegamos a ser como El en aspiraciones, en humildad y mansedumbre, en fragancia de carácter, y nos unimos a Él para dar la alabanza y la honra y la gloria a Dios como supremo.

-Signs of the Times, 3 de septiembre de 1902. RJ206/EGW/MHP 207

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=LkadSK7G7ls&list=PLtrFh-HO7ogBX3lJ-BVlf4v1fLk5TmqV6&index=19&pp=sAQB


 

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