sábado, 9 de junio de 2018

I. CONFLICTO Y VALOR (EGW). 01. PARA QUE TENGAMOS ÁNIMO*


Porque todas esas palabras que fueron escritas hace mucho, son para enseñarnos hoy a nosotros; para que cuando leamos en las Escrituras acerca de la paciencia de los hombres y de toda la ayuda de Dios les prestó en aquellos días, tengamos ánimo y esperanza en nuestros propios días. (Rom. 15: 4, Phillips). 

Las vidas relatadas en la Biblia son biografías auténticas de personas que vivieron en realidad. Desde Adán hasta el tiempo de los apóstoles, a través, de sucesivas generaciones, se nos presenta sin relato claro y escueto de lo que sucedió en realidad y de lo que experimentaron personajes reales. 

 A muchos les extraña que la historia inspirada narre los hechos que mancillan el carácter moral de hombres buenos... Los escritores inspirados no escribieron mentiras destinadas a impedir que el relato de las flaquezas y faltas humanas ensombrecieran las páginas de la historia sagrada. . . El hecho de que no se pasa por alto la verdad, ni se suprimen los pecados de los personajes principales, es, una de las mejores evidencias de la autenticidad de las escrituras. . . 

Cuántas biografías se han escrito acerca de los cristianos impecables, que por su vida hogareña y relaciones con la iglesia resplandecían como ejemplos de piedad inmaculada. . . 
Sin embargo, si su historia hubiese sido escrita por una pluma inspirada, ¡cuán diferente habría parecido! Se habrían revelado las debilidades humanas, las luchas con el egoísmo, el fanatismo y el orgullo, tal vez los pecados ocultos, y la guerra continua entre el espíritu y la carne. . . Si nuestra buena Biblia hubiese sido escrita por personas no inspiradas, habría presentado un aspecto muy diferente, y su estudio sería desalentador para los mortales que yerran, que contienden con flaquezas naturales y las tentaciones de un enemigo astuto. 

 Pero tal cual es, tenemos un relato correcto de la experiencia religiosa que tuvieron los personajes notables de la historia bíblica. Los hombres a quienes Dios había favorecido y a quienes había confiado grandes responsabilidades, fueron a veces vencidos por la tentación y cometieron pecados, así como nosotros actualmente luchamos, vacilamos y con frecuencia caemos en el error. Pero es alentador para nuestro corazón abatido saber que por la gracia de Dios ellos pudieron obtener nuevo vigor para levantarse por encima de su naturaleza mala; y al recordar esto, estamos listos para reanudar la lucha de nosotros mismos. (1JT 436-438). EGW CV MHP
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