lunes, 8 de noviembre de 2021

08. “UNA OPORTUNIDAD PARA TODOS” (JUDAS) XI. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. (Mat. 7:21).

No todos los que dicen trabajar por Cristo son discípulos verdaderos. Entre los que llevan su nombre y se llaman sus obreros, hay quienes no le representan por su carácter. . . Hasta la consumación de los siglos habrá cizaña entre el trigo. . .

En su misericordia y longanimidad, Dios tiene paciencia con el impío, y aun con el de falso corazón. Entre los apóstoles escogidos por el Cristo, estaba Judas el traidor.

 ¿Deberá ser causa de sorpresa o de desaliento el que haya hoy hipócritas entre los obreros de Cristo? 

Si Aquel que lee en los corazones pudo soportar al que, como él sabía, iba a entregarle, ¡Con Cuánta Paciencia Deberemos Nosotros También Soportar A Los Que Yerran!

Y no todos, ni aun entre los que parecen ser los que más yerran, 

son como Judas. 

El impetuoso Pedro, tan violento y seguro de sí mismo, aparentaba a menudo ser inferior a Judas. El Salvador le reprendió más veces que al traidor. 

Pero ¡qué vida de servicio y sacrificio fue la suya! ¡Cómo atestigua el poder de la gracia de Dios! (El Ministerio de Curación, págs. 393, 394).

Cristo relacionó consigo a Judas y al impulsivo Pedro, no porque Judas fuese codicioso y Pedro apasionado, sino para que pudiesen aprender de él, su gran Maestro, y llegasen a ser como él, abnegados, mansos y humildes de corazón.

El vio en ambos hombres buen material. Judas poseía capacidad financiera, que habría sido valiosa para la iglesia si hubiese recibido en su corazón las lecciones que Cristo daba al reprender todo egoísmo, fraude y avaricia, aun en los asuntos pequeños de la vida (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 566).

El mundo no tiene derecho a dudar de la verdad del cristianismo porque en la iglesia haya miembros indignos, ni debieran los cristianos descorazonarse a causa de esos falsos hermanos.

¿Qué ocurrió en la iglesia primitiva? Ananías y Safira se unieron con los discípulos. Simón el mago fue bautizado. . . Judas Iscariote figuró entre los apóstoles.

El Redentor no quiere perder un alma; su trato con Judas fue registrado para mostrar su larga paciencia con la perversa naturaleza humana; y nos ordena que seamos indulgentes como él lo fue (Palabras de Vida del Gran Maestro, págs. 57, 58). 319

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domingo, 7 de noviembre de 2021

07. “ESCLAVIZADO POR EL DINERO” (JUDAS) XI. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

Mat. 26:14-16, 47-49; 27:3-8.

Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, y les dijo: ¿Qué Me Queréis Dar, Y Yo Os Lo Entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. (Mat. 26:14,15).

Judas tenía, por naturaleza, fuerte apego al dinero; pero no había sido siempre bastante corrupto para realizar una acción como ésta. Había fomentado el mal espíritu de la avaricia, hasta que éste había llegado a ser el motivo predominante de su vida.

El amor al dinero superaba a su amor por Cristo. Al llegar a ser esclavo de un vicio, se entregó a Satanás. . .

Judas era tenido en alta estima por los discípulos, y ejercía gran influencia sobre ellos. Tenía alta opinión de sus propias cualidades y consideraba a sus hermanos muy inferiores a él en juicio y capacidad.

Ellos no veían sus oportunidades, pensaba él, ni aprovechaban las circunstancias. La iglesia no prosperaría nunca con hombres tan cortos de vista como directores. Pedro era impetuoso; obraba sin consideración. Juan, que atesoraba las verdades que caían de los labios de Cristo, era considerado por Judas como mal financista.

Mateo, cuya preparación le había enseñado a ser exacto en todas las cosas, era muy meticuloso en cuanto a la honradez, y estaba siempre contemplando las palabras de Cristo, y se absorbía tanto en ellas que, según pensaba Judas, nunca se le podría confiar la transacción de asuntos que requiriesen previsión y agudeza.

Así pasaba Judas revista a todos los discípulos, y se lisonjeaba porque, de no tener él su capacidad para manejar las cosas, la iglesia se vería con frecuencia en perplejidad y embarazo. Judas se consideraba como el único capaz, aquel a quien no podía aventajársele en los negocios (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 663, 664).

La historia de judas presenta el triste fin de una vida que podría haber sido honrada de Dios. Si Judas hubiese muerto antes de su último viaje a Jerusalén, habría sido considerado como un hombre digno de un lugar entre los doce, y su desaparición habría sido muy sentida.

A no ser por los atributos revelados al final de su historia, el aborrecimiento que le ha seguido a través de los siglos no habría existido. Pero su carácter fue desenmascarado al mundo con un propósito. Había de servir de advertencia a todos los que, como él, hubiesen de traicionar cometidos sagrados (Id., pág. 663). 318

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sábado, 6 de noviembre de 2021

06. “JUAN Y JUDAS: UN CONTRASTE” XI. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. (1 Juan 2:6).

En la vida del discípulo Juan se ejemplifica la verdadera santificación. Durante los años de su íntima asociación con Cristo, a menudo fue amonestado y prevenido por el Salvador, y aceptó sus reprensiones. A medida que el carácter del divino Maestro se le manifestaba, Juan vio sus propias deficiencias, y esta revelación le humilló. . . El poder y la ternura, la majestad y la mansedumbre, la fuerza y la paciencia que vio en la vida diaria del Hijo de Dios llenaron su alma de admiración.

Sometió su temperamento resentido y ambicioso al poder modelador de Cristo, y el amor divino realizó en él una transformación de carácter.

En notable contraste con la obra de santificación realizada en la vida de Juan, está la experiencia de su condiscípulo Judas. . . Juan luchó fervorosamente contra sus defectos; pero Judas violó su conciencia y cedió a la tentación, ligándose con mayor seguridad a sus malos hábitos. . .

Juan y Judas representan a los que profesan ser seguidores de Cristo.

Ambos discípulos tuvieron las mismas oportunidades de estudiar y seguir al Modelo divino. Ambos estuvieron íntimamente relacionados con Jesús y tuvieron el privilegio de escuchar sus enseñanzas.

Cada uno poseía graves defectos de carácter. Y ambos tuvieron acceso a la gracia divina que transforma el carácter. Pero mientras uno en humildad aprendía de Jesús, el otro reveló que no era un hacedor de la palabra, sino solamente un oidor.

El uno, destruyendo diariamente el yo y venciendo al pecado, fue santificado por medio de la verdad; el otro, resistiendo al poder transformador de la gracia y dando rienda suelta a sus deseos egoístas, fue reducido a servidumbre por Satanás.

Semejante transformación de carácter como la observada en la vida de Juan, es siempre resultado de la comunión con Cristo. Pueden existir defectos notables en el carácter de una persona, pero cuando llega a ser un verdadero discípulo de Cristo, el poder de la gracia divina le transforma y santifica. Contemplando como por un espejo la gloria del Señor, es transformado de gloria en gloria, hasta que llega a asemejarse a Aquel a quien adora (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 445, 446). 317

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viernes, 5 de noviembre de 2021

05. “EL DISCÍPULO AMADO” (JUAN) XI. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. (1 Juan 4:19).

Juan se distingue de los otros apóstoles como el "discípulo al cual amaba Jesús" (Juan 21:20) . . . Recibió muchas pruebas de la confianza y el amor del Salvador.

Juan era uno de los tres a los cuales les fue permitido presenciar la gloria de Cristo sobre el monte de la transfiguración, así como su agonía en el Getsemaní, y fue a él a quien nuestro Señor confió la custodia de su madre en aquellas últimas horas de angustia sobre la cruz (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 430).

La naturaleza de Juan anhelaba el amor, la simpatía, el compañerismo. Se acercaba a Jesús, se sentaba a su lado, se apoyaba en su pecho. Así como una flor bebe del sol y del rocío, él se embebía de la luz y la vida divinas (La Educación, pág. 83).

La profundidad y fervor del afecto de Juan hacia su Maestro no era la causa del amor de Cristo hacia él, Sino El Efecto de ese amor.

Juan deseaba llegar a ser semejante a Jesús, y bajo la influencia transformadora del amor de Cristo, llegó a ser manso y humilde. Su yo estaba escondido en Jesús. Sobre todos sus compañeros, Juan se entregó al poder de esa maravillosa vida. . . 

Juan conoció al Salvador por experiencia propia.

Las lecciones de su Maestro se grabaron sobre su alma. Cuando él testificaba de la gracia del Salvador, su lenguaje sencillo era elocuente por el amor que llenaba todo su ser.

A causa de su profundo amor hacia Cristo, Juan deseaba siempre estar cerca de él. 

El Salvador amaba a los doce, pero el espíritu de Juan era el más receptivo. Era más joven que los demás y con mayor confianza infantil, abrió su corazón a Jesús. Así llegó a simpatizar más con Cristo, y mediante él, las más profundas lecciones espirituales de Cristo fueron comunicadas al pueblo. . .

Juan pudo hablar del amor del Padre como no lo pudo hacer ningún otro de los discípulos. Reveló a sus semejantes lo que sentía en su propia alma, representando en su carácter los atributos de Dios. . . 

La belleza de la santidad que le había transformado brillaba en su rostro con resplandor semejante al de Cristo. En su adoración y amor contemplaba al Salvador, hasta que la semejanza a Cristo y el compañerismo con él; llegaron a ser su único deseo y en su carácter se reflejó el carácter de su Maestro (HAp 434, 435).  316

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