domingo, 17 de octubre de 2021

17. "YO NO SOY DIGNO" (EL CENTURIÓN) X. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

Mat. 8:5-13.

De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. (Mat. 8:10).

El centurión no puso en duda el poder del Salvador. . .

No había visto al Salvador, pero los informes que había oído le habían inspirado fe. . . En la enseñanza de Cristo, según le había sido explicada, hallaba lo que satisfacía la necesidad del alma. Todo lo que había de espiritual en él respondía a las palabras del Salvador. Pero se sentía indigno de presentarse ante Jesús, y rogó a los ancianos judíos que le pidiesen que sanase a su siervo (DTG 282).

Estando camino de la casa del centurión, Jesús recibió de éste el mensaje: "Señor, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado". Sin embargo, el Salvador siguió adelante y el centurión acudió en persona a completar el mensaje, diciendo: "Ni aun me tuve por digno de venir a ti", "mas solamente di la palabra, y mi mozo sanará, Porque también yo soy hombre bajo de potestad, y tengo bajo de mí soldados: y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace". . . 

Cristo dijo: "Como creíste te sea hecho. Y su mozo fue sano en el mismo momento".

Los ancianos habían recomendado al centurión a Cristo por causa del favor que él había hecho a la "nación" de ellos. "Es digno", decían, porque "nos edificó una sinagoga". Pero el centurión decía de sí mismo: "No soy digno" (El Ministerio de Curación, págs. 41, 42).

Su corazón había sido conmovido por la gracia de Cristo. Veía su propia indignidad; pero no temió pedir ayuda. No confiaba en su propia bondad; su argumento era su gran necesidad. Su fe echó mano de Cristo en su verdadero carácter. 

No creyó en él meramente como en un taumaturgo, sino como en el Amigo y Salvador de la humanidad.

Así es como cada pecador puede venir a Cristo. . . Renunciando a toda dependencia de nosotros mismos, podemos mirar la cruz del Calvario y decir: "Ningún otro asilo hay, indefenso acudo a ti" (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 283, 284). 297 

AUDIO: https://youtube.com/playlist?list=PLVsLdOIe7sVtrbL52hGjPNaJMDGwACpWZ


sábado, 16 de octubre de 2021

16. “DE LA DUDA A LA FE” (EL OFICIAL ROMANO) X. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

Juan 4: 46-54.

Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. (Juan 4:48).

Como un fulgor de luz, las palabras que dirigió el Salvador al noble desnudaron su corazón. Vio que eran egoístas los motivos que le habían impulsado a buscar a Jesús. Vio el verdadero carácter de su fe vacilante. Con profunda angustia comprendió que su duda podría costar la vida de su hijo.  Sabía que se hallaba en presencia de un Ser que podía leer los pensamientos, para quien todo era posible, y con verdadera agonía suplicó: "Señor, desciende antes que mi hijo muera". Su fe se aferró a Cristo como Jacob trabó del ángel cuando luchaba con él y exclamó: "No te dejaré, si no me bendices".

Y como Jacob, prevaleció. El Salvador no puede apartarse del alma que se aferra a él invocando su gran necesidad. "Ve -le dijo-, tu hijo vive". El noble salió de la presencia de Jesús con una paz y un gozo que nunca había conocido antes. No sólo creía que su hijo sanaría, sino que creía en Cristo como su Redentor. . .

Como el padre afligido, somos con frecuencia inducidos a buscar a Jesús por el deseo de algún beneficio terrenal; y hacemos depender nuestra confianza en su amor de que nos sea otorgado lo pedido. El Salvador anhela darnos una bendición mayor que la que solicitamos; y dilata la respuesta a nuestra petición a fin de poder mostrarnos el mal que hay en nuestro corazón y nuestra profunda necesidad de su gracia. Desea que renunciemos al egoísmo que nos induce a buscarle. Confesando nuestra impotencia y acerba necesidad, debemos confiarnos completamente a su amor.

El noble quería ver el cumplimiento de su oración antes de creer; pero tuvo que aceptar el aserto de Jesús de que su petición había sido oída, y el beneficio otorgado. También nosotros tenemos que aprender esta lección (DTG 168-170).

Es inminente el día cuando Satanás. . . presentará numerosos milagros para confirmar la fe de todos aquellos que están buscando esta clase de evidencia. ¡Cuán terrible será la situación de los que cierran sus ojos a la luz de la verdad y piden milagros para ser confirmados en el engaño! (Evangelismo, pág. 594). 296

AUDIO: https://youtube.com/playlist?list=PLVsLdOIe7sVtrbL52hGjPNaJMDGwACpWZ

 

viernes, 15 de octubre de 2021

15. “CONFRONTACIÓN EN EL POZO DE JACOB” (LA SAMARITANA) X. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

Juan 4: 4-42.

Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en el una fuente de agua que salte para vida eterna. (Juan 4:14).

Cuando Jesús se sentó para descansar junto al pozo de Jacob, venía de Judea, donde su ministerio había producido poco fruto. . . Se sentía débil y cansado, pero no descuidó la oportunidad de hablar a una mujer sola, aunque era una extraña, enemiga de Israel y vivía en pecado (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 165).

Mientras la mujer hablaba con Jesús, le impresionaron sus palabras. . . Comprendió la sed de su alma, que las aguas del pozo de Sicar no podrían nunca satisfacer. Nada de todo lo que había conocido antes, le había hecho sentir así su gran necesidad. Jesús la había convencido de que leía los secretos de su vida; sin embargo, se daba cuenta de que era un amigo que la compadecía y la amaba.

Aunque la misma pureza de su presencia condenaba el pecado de ella, no había pronunciado acusación alguna, sino que le había hablado de su gracia, que podía renovar el alma. . .

Dejando su cántaro, volvió a la ciudad para llevar el mensaje a otros. . . Con corazón rebosante de alegría, se apresuró a impartir a otros la preciosa luz que había recibido. "Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿si quizá es éste el Cristo?" dijo a los hombres de la ciudad. Sus palabras conmovieron los corazones. Había en su rostro una nueva expresión, un cambio en todo su aspecto. 

Se interesaron por ver a Jesús. . .

Tan pronto como halló al Salvador, la mujer samaritana trajo otros a él. Demostró ser una misionera más eficaz que los propios discípulos. Ellos. . . tenían sus pensamientos fijos en una gran obra futura, y no vieron que en derredor de si había una mies que segar. Pero por medio de la mujer a quien ellos despreciaron, toda una ciudad llegó a oír del Salvador. . .

Esta mujer representa la obra de una fe práctica en Cristo. Cada verdadero discípulo nace en el reino de Dios como misionero. El que bebe del agua viva, llega a ser una fuente de vida. El que recibe llega a ser un dador (Id., págs. 160-162,166). 295

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jueves, 14 de octubre de 2021

14. “NUEVO NACIMIENTO” (NICODEMO) X. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

Juan 3:1-21.

Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. (Juan 3:21).

Nicodemo había venido al Señor pensando entrar en discusión con él, pero Jesús descubrió los principios fundamentales de la verdad. Dijo a Nicodemo: No necesitas conocimiento teórico tanto como regeneración espiritual. No necesitas que se satisfaga tu curiosidad, sino tener un corazón nuevo. . .

Veía [Nicodemo] que la más rígida obediencia a la simple letra de la ley tal como se aplicaba a la vida externa, no podía dar a nadie derecho a entrar en el reino de los cielos. En la estima de los hombres, su vida había sido justa y honorable; pero en la presencia de Cristo, sentía que su corazón era impuro y su vida profana. . .

Mientras el Salvador le explicaba lo concerniente al nuevo nacimiento, sintió el anhelo de que ese cambio se realizase en él... Jesús contestó la pregunta que no llegó a ser formulada: "Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado; para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna". . .

Nicodemo recibió la lección y se la llevó consigo, Escudriñó las Escrituras de una manera nueva, no para discutir una teoría, sino para recibir vida para el alma. Empezó a ver el reino de los cielos cuando se sometió a la dirección del Espíritu Santo. . .

Por un tiempo, Nicodemo no reconoció públicamente a Cristo, pero estudió su vida y meditó sus enseñanzas. En los concilios del Sanedrín, estorbó repetidas veces los planes que los sacerdotes hacían para destruirle. . .

Después de la ascensión del Señor, cuando los discípulos fueron dispersados por la persecución, Nicodemo se adelantó osadamente. Dedicó sus riquezas a sostener la tierna iglesia que los judíos esperaban ver desaparecer a la muerte de Cristo.

En tiempos de peligro, el que había sido tan cauteloso y lleno de dudas, se manifestó tan firme como una roca, estimulando la fe de los discípulos y proporcionándoles recursos con que llevar adelante la obra del Evangelio.

Aquellos que en otro tiempo le habían tributado reverencia, le despreciaron y persiguieron. Quedó pobre en los bienes de este mundo, pero no le faltó la fe que había tenido su comienzo en aquella conferencia nocturna con Jesús (DTG 142,146-148). 294

AUDIO: https://youtube.com/playlist?list=PLVsLdOIe7sVtrbL52hGjPNaJMDGwACpWZ