lunes, 3 de julio de 2023

03. “DIOS ES GLORIFICADO EN LA VIDA HUMANA” (VII. REFLEJEMOS A JESÚS EN LA MISIÓN DE LA IGLESIA) EGW

Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. (1 Corintios 3:9).

El Salvador se deleita al ver que sus seguidores colaboran con Dios, recibiendo generosamente todos los medios de llevar fruto, y dando generosamente, como sus obreros. 

Cristo glorificó a su Padre por el fruto que llevó, y la vida de sus verdaderos seguidores producirá el mismo resultado. 

Al recibir e impartir, sus seguidores producirán mucho fruto.

"Hasta ahora dijo Cristo a sus discípulos, nada habéis pedido en mi nombre, pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido" (Juan 16:24).

El Dios de la providencia aún camina junto a nosotros, aunque sus pisadas no se ven, aunque sus obras directas y positivas no se reconocen ni entienden. 

El mundo en su sabiduría humana no conoce a Dios.

 El Señor decidió que por medio del ser humano su gloria, no la gloria de los hombres, sería manifestada.

Es su luz la que brilla a través de sus instrumentos. 

La providencia y la revelación obran en armonía divina, revelando a Dios como el primero, el último y el mejor en todo.

Cristo está atrayendo pecadores a sí mismo con las cuerdas del amor, buscando unirlos a Él, a fin de que puedan ser colaboradores de Dios, no con orgullo y autosuficiencia, sino con humildad y mansedumbre. 

Cuando los pecadores son convertidos, Dios es glorificado ante los principados y poderes del cielo y de la tierra.

Estos conversos son un espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres. "Vosotros sois mis testigos" (Isaías 43:10), dice Dios.  "Al mirar hacia mí habrán de ser transformados en carácter.

Revelarán esta transformación por la manifestación de paciencia y amor como los de Cristo".

Al impartir a otros el amor y la bondad que Dios ha derramado tan abundantemente sobre nosotros, hemos de permitir que nuestra luz resplandezca. 

Debemos utilizar todo don de Dios de la mejor manera posible, haciéndolo productor de bien.

A Dios no podemos darle nada que ya no sea suyo, pero podemos ayudar a quienes están sufriendo a nuestro alrededor. 

Podemos proveerles para las necesidades de esta vida, y al mismo tiempo hablarles del maravilloso amor de Dios.

Cristo ha identificado sus intereses con los de su pueblo.

Ha declarado claramente que podemos ministrarle por medio del servicio a los que sufren.

El Salvador considera que las palabras de ánimo y estímulo, pronunciadas cuando el alma está enferma y el pulso del valor está bajo, son pronunciadas a El mismo.

Hemos de estar en el mundo como una influencia conectiva, como sal que retiene su sabor.

En medio de una generación impía, impura e idólatra, hemos de ser puros y santos, mostrando que la gracia de Cristo tiene poder para restaurar en el hombre la semejanza divina.

Hemos de ejercer una influencia salvadora sobre quienes están en el mundo.

-Bible Echo, 11 de junio de 1900. RJ190/EGW/MHP 191

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=MYlqQTQ3Fbc&list=PLtrFh-HO7ogBX3lJ-BVlf4v1fLk5TmqV6&index=3&pp=sAQB

 

 

 

domingo, 2 de julio de 2023

02. “TODO VERDADERO CRISTIANO HA DE SER UN PORTADOR DE LUZ” (VII. REFLEJEMOS A JESÚS EN LA MISIÓN DE LA IGLESIA) EGW

Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. (Juan 9:5).

Dios desea que brillemos como luces en el mundo. 

La oscuridad ha cubierto la tierra, y tinieblas espesas a las gentes; y Cristo dice a sus seguidores: "Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (Mateo 5:16).

Hemos de dar la luz de la verdad a otros, pedir siempre, recibir siempre, impartir siempre, trabajando con toda sencillez mediante la santificación del Espíritu.

Cristo señaló la posición que su pueblo debe ocupar cuando dijo "Vosotros sois la luz del mundo" (Mateo 5:14).

Los miembros de la iglesia han de irradiar una influencia que iluminará a otros. El Dador de la luz acomoda las lámparas de manera que todo en su casa (el mundo) pueda ser iluminado.

Él tiene una reserva de luz inagotable, y ubica a quienes verdaderamente creen en Él donde brillen más y más.

Nuestra luz ha de incrementarse constantemente en resplandor, puesto que constantemente estamos recibiendo luz de la Fuente de toda luz.

Al contemplar a Cristo seremos cambiados a su imagen, reflejando su luz al mundo. Cada alma unida a Cristo llega a ser una luz en la casa de Dios.

Cada una ha de recibir e impartir, permitiendo que su luz resplandezca en rayos claros y brillantes.

Dios nos hará responsables si no permitimos que la luz brille sobre quienes están en tinieblas.

Dios ha dado a cada miembro de su iglesia la tarea de alumbrar al mundo, y quienes hagan fielmente su parte en esta tarea, recibirán una reserva creciente de luz para impartir.

Por su Espíritu el Señor moldeará y equipará al instrumento humano, avivando sus energías y dándole la luz con la cual iluminará a otros.

La vida se muestra siempre en la acción.

Si el corazón está vivo, enviará la sangre vital a todas partes del cuerpo.

Quienes tengan el corazón pleno de vida espiritual no necesitarán ser urgidos a revelar esta vida.

La vida divina fluirá de ellos en ricas corrientes de gracia.

Cuando oran, cuando hablan, Dios es glorificado.

No hay límite para la eficacia del Señor.

Él está preparado para avanzar y para añadir nuevo territorio a su reino; pero su pueblo debe hacer su parte en llevar adelante esta tarea. "Pedid, y se os dará" (Lucas 11:9), es la promesa.

Nuestra parte es confiar en la Palabra con fe inconmovible, creyendo que Dios obrará según su promesa. Permita que la fe atraviese las sombras del enemigo. Cuando se levante una duda, acuda a Cristo, y permita que el alma sea animada por la comunión con El.

La redención que ha pagado por nosotros es completa.

La ofrenda que hizo fue abundante e ilimitada.

El Cielo tiene una reserva de ayuda que nunca falla, para todos los que están en necesidad. -Bible Echo, 11 de junio de 1900 RJ189/EGW/MHP 190

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=LOVJzcHBSnY&list=PLtrFh-HO7ogBX3lJ-BVlf4v1fLk5TmqV6&index=2&pp=sAQB

 

 

sábado, 1 de julio de 2023

01. “LA IGLESIA DE DIOS HA DE REFLEJAR SU GLORIA” (VII. REFLEJEMOS A JESÚS EN LA MISIÓN DE LA IGLESIA) EGW

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. (1Pedro 2:9).

La iglesia es el medio señalado por Dios para la salvación de los hombres. Fue organizada para servir, y su misión es la de anunciar el Evangelio al mundo. 

Desde el principio fue el plan de Dios que su iglesia reflejase al mundo su plenitud y suficiencia.

  Los miembros de la iglesia, los que han sido llamados de las tinieblas a su luz admirable, han de revelar su gloria. 

La iglesia es la depositaria de las riquezas de la gracia de Cristo; y mediante la iglesia se manifestará con el tiempo, aun a "los principados y potestades en los lugares celestiales" (Efesios 3:10), el despliegue final y pleno del amor de Dios.

Muchas y maravillosas son las promesas registradas en las Escrituras en cuanto a la iglesia.

 "Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos" (Isaías 56:7). 

"Y daré bendición a ellas y a los alrededores de mi collado" (Ezequiel 34:26)... 

"He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros" (Isaías 49:16).

La iglesia es la fortaleza de Dios, su ciudad de refugio, que El sostiene en un mundo en rebelión. Cualquier traición a la iglesia es traición hecha a Aquel que ha comprado a la humanidad con la sangre de su Hijo unigénito.

Desde el principio, las almas fieles han constituido la iglesia en la tierra.

En todo tiempo el Señor ha tenido sus atalayas, que han dado un testimonio fiel a la generación en la cual vivieron.

Estos centinelas daban el mensaje de amonestación; y cuando eran llamados a deponer su armadura, otros continuaban la labor.

Dios ligó consigo a estos testigos mediante un pacto, uniendo a la iglesia de la tierra con la iglesia del cielo.

Él ha enviado a sus ángeles para ministrar a su iglesia, y las puertas del infierno no han podido prevalecer contra su pueblo.

A través de los siglos de persecución, lucha y tinieblas, Dios ha sostenido a su iglesia. Ni una nube ha caído sobre ella sin que Él hubiese hecho provisión; ni una fuerza opositora se ha levantado para contrarrestar su obra, sin que Él lo hubiese previsto. Todo ha sucedido como Él lo predijo. 

Él no ha dejado abandonada a su iglesia, sino que ha señalado en las declaraciones proféticas lo que ocurriría, y se ha producido aquello que su Espíritu inspiró a los profetas a predecir. Todos sus propósitos se cumplirán. 

Su ley está ligada a su trono, y ningún poder del maligno puede destruirla.

La verdad está inspirada y guardada por Dios y triunfará contra toda oposición. -Los Hechos de los apóstoles, págs. 9-11. RJ188/EGW/MHP 189

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=-NjD0qkkeTI&list=PLtrFh-HO7ogBX3lJ-BVlf4v1fLk5TmqV6&index=1&pp=sAQB