viernes, 8 de octubre de 2021

08. “SEMBRADOR DE CONTIENDA” (JUDAS) X. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

Más entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo. (Mat. 20:26,27).

Con Judas se introdujo entre los discípulos un elemento de antagonismo. . . Lo que lo dominaba era la esperanza de un beneficio egoísta en el reino mundano que él esperaba que Cristo estableciese. Aunque reconocía el poder divino del amor de Cristo, Judas no se entregó a su supremacía.

Siguió fomentando su criterio y sus opiniones propias, su tendencia a criticar y condenar. Los motivos y las acciones de Cristo, que a menudo estaban muy por encima de su comprensión, excitaban su duda y desaprobación, e insinuaba sus ambiciones y dudas a los discípulos.

Muchas de las disputas por la supremacía, gran parte del descontento con los métodos de Cristo, tenían su origen en Judas (La Educación, pág. 87).

Introducía controversias y sentimientos engañosos, repitiendo los argumentos presentados por los escribas y fariseos contra los asertos de Cristo. . .

Introducía pasajes de la Escritura que no tenían relación con las verdades que Cristo presentaba. Estos pasajes, separados de su contexto, dejaban perplejos a los discípulos. . .

Sin embargo, Judas hacía todo esto de una manera que parecía concienzuda. Y mientras los discípulos buscaban pruebas que confirmasen las palabras del gran Maestro, Judas los conducía casi imperceptiblemente por otro camino. . . En todo lo que Cristo decía a sus discípulos, había algo con lo cual Judas no estaba de acuerdo en su corazón. . .

Sin embargo, Judas no se oponía abiertamente ni parecía poner en duda las lecciones del Salvador. No murmuró abiertamente hasta la fiesta celebrada en la casa de Simón.

Cuando María ungió los pies del Salvador, Judas manifestó su disposición codiciosa. Bajo el reproche de Jesús, su espíritu se transformó en hiel. 

El orgullo herido y el deseo de venganza quebrantaron las barreras, y la codicia durante tanto tiempo alimentada le dominó.

Así sucederá a todo aquel que persista en mantener trato con el pecado. Cuando no se resisten y vencen los elementos de la depravación, responden ellos a la tentación de Satanás y el alma es llevada cautiva a su voluntad (DTG, págs. 666, 667). 288

AUDIO: https://youtube.com/playlist?list=PLVsLdOIe7sVtrbL52hGjPNaJMDGwACpWZ

 

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