lunes, 8 de marzo de 2021

08. “UNA DECISIÓN INSPIRADA” (JOSÉ) III. CONFLICTO Y VALOR (EGW).

Gén. 37: 12-36.

Rama fructífera es José, rama fructífera junto a una fuente cuyos vástagos se extienden sobre el muro. (Gén. 49: 22).

José consideraba el haber sido vendido y llevado a Egipto como la peor calamidad que podría haberle sucedido; sin embargo, sintió la necesidad de confiar en Dios como nunca la había sentido antes, cuando estaba protegido por el amor de su padre (SDA Bible Commentary, tomo 1, pág. 1096).

Cuando la caravana marchaba hacia el sur, hacia las fronteras de Canaán, el joven pudo divisar a lo lejos las colinas entre las cuales se hallaban las tiendas de su padre. Lloró amargamente al pensar en la soledad y el dolor de aquel padre amoroso. Nuevamente recordó la escena de Dotán. Vio a sus airados hermanos y sintió sus miradas furiosas dirigidas hacia él. Las punzantes e injuriosas palabras con que habían contestado a sus súplicas angustiosas resonaban aún en sus oídos. Con el corazón palpitante pensaba en qué le reservaría el porvenir. ¡Qué cambio de condición! ¡De hijo tiernamente querido había pasado a ser esclavo menospreciado y desamparado! . . .

Pero, en la providencia de Dios, aun esto debía ser una bendición para él.  Aprendió en pocas horas, lo que de otra manera le hubiera requerido muchos años. Por fuerte y tierno que hubiera sido el cariño de su padre, le había hecho daño por su parcialidad y complacencia. Aquella preferencia poco juiciosa había enfurecido a sus hermanos, y los había inducido a llevar a cabo el cruel acto que lo alejaba ahora de su hogar. Sus efectos se manifestaban también en su propio carácter. En él se habían fomentado defectos que ahora debía corregir. . .

Entonces sus pensamientos se dirigieron al Dios de su padre. En su niñez se le había enseñado a amarle y temerle. A menudo, en la tienda de su padre, había escuchado la historia de la visión que Jacob había presenciado cuando huyó de su casa desterrado y fugitivo. . . Su alma se conmovió y tomó la alta resolución de mostrarse fiel a Dios y de obrar en cualquier circunstancia como convenía a un súbdito del Rey de los cielos.  Serviría al Señor con corazón íntegro; afrontaría con toda fortaleza las pruebas que le deparara su suerte, y cumpliría todo deber con fidelidad. La experiencia de ese día fue el punto decisivo en la vida de José. Su terrible calamidad le transformó de un niño mimado que era en un hombre reflexivo, valiente y sereno (Patriarcas y Profetas, págs. 214, 215). 74

 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario