martes, 17 de enero de 2023

17. “CRISTO, EJEMPLO DE PODER SOCIAL” (I. REFLEJEMOS A JESÚS EN SU NATURALEZA DIVINO HUMANO) EGW.

Aconteció que estando Jesús a la mesa en cena de él, muchos publicanos y pecadores estaban también a la mesa juntamente con Jesús y sus discípulos; porque había muchos que le habían seguido (Marcos 2:15).

Todos los que profesan ser hijos de Dios deben recordar que, como misioneros, tendrán que tratar con toda clase de personas: refinadas y toscas, humildes y soberbias, religiosas y escépticas, educadas e ignorantes, ricas y pobres.

No es posible tratar a todas estas mentalidades del mismo modo; y no obstante, todas necesitan bondad y simpatía.

Mediante el trato mutuo, nuestro intelecto debe recibir pulimento y refinamiento. Dependemos unos de otros, unidos como estamos por los vínculos de la fraternidad humana...

Por medio de las relaciones sociales el cristianismo se revela al mundo. 

Todo hombre y mujer que ha recibido la divina iluminación debe arrojar luz sobre el tenebroso sendero de aquellos que no conocen el mejor camino. 

La influencia social, santificada por el Espíritu de Cristo, debe servir para llevar almas al Salvador. Cristo no debe permanecer oculto en el corazón como tesoro codiciado, sagrado y dulce, para que de El sólo goce su dueño. 

Cristo debe ser en nosotros una fuente de agua que brote para vida eterna y refrigere a todos los que se relacionen con nosotros. El ministerio de curación, pág. 396.

Cristo no rehusó alternar con otros en trato amistoso. Cuando era invitado a un banquete por un fariseo o un publicano, aceptaba la invitación.

En tales ocasiones cada palabra que pronunciaba tenía sabor de vida para sus oyentes; porque hacía de la hora de la comida una ocasión para impartir muchas lecciones preciosas adaptadas a sus necesidades.

De este modo Cristo enseñó a sus discípulos cómo debían conducirse cuando se hallasen en compañía tanto de los que no eran religiosos como de los que lo eran.

Por su ejemplo, les enseñó que al asistir a alguna reunión pública, su conversación no tenía por qué ser como la que se solía consentir en tales casos.

Si el Señor Jesús habita en el alma de los alumnos cuando éstos se sientan a la mesa, saldrán del tesoro de su corazón palabras puras y elevadoras; si Cristo no habita allí, se hallará en la frivolidad, en las chanzas y en los chistes una satisfacción que estorbará el crecimiento espiritual, y causará pesar a los ángeles de Dios.

La lengua es un miembro ingobernable, pero no debiera ser así. Se le debe convertir, pues el talento del habla es valiosísimo.

Cristo está siempre dispuesto a impartir sus riquezas y nosotros debiéramos adquirir las joyas que proceden de Él, a fin de que cuando hablemos esas joyas se desprendan de nuestros labios. Joyas de los testimonios, t. 2 pág. 439. RJ23/EGW/MHP 24 

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=Nupmi8UH3n4&list=PLtrFh-HO7ogAQRUFvkOyvYEFpjjoDg9Aq&index=18&pp=sAQB

 

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