viernes, 18 de agosto de 2023

18. “SE NECESITAN MISIONEROS DE CORAZÓN” VIII. REFLEJEMOS A JESÚS EN EL AMOR AL PRÓJIMO) EGW

Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. (2 Corintios 5:15).

Los que emprendan la obra que les fue señalada no sólo serán fuente de bendición para otros, sino que ellos mismos serán bendecidos.

El sentido del deber cumplido influirá de modo reflejo en sus almas. El desalentado olvidará su desaliento, el débil se volverá fuerte, el ignorante, inteligente, y todos encontrarán ayuda segura en Aquel que los llamó.

La iglesia de Cristo está organizada para servir, Tal es su consigna. Sus miembros son soldados que han de ser adiestrados para combatir bajo las órdenes del Capitán de su salvación.

 Los ministros, médicos y maestros cristianos tienen una obra más amplia de lo que muchos se imaginan. No sólo han de servir al pueblo, sino también enseñarle a servir.

No sólo han de instruir a sus oyentes en los buenos principios, sino también educarlos para que sepan comunicar estos principios. La verdad que no se practica, que no se comunica, pierde su poder vivificante, su fuerza curativa. Su beneficio no puede conservase sino compartiéndolo.

Hay que romper la monotonía de nuestro servicio a Dios. Todo miembro de la iglesia debe empeñarse en alguna manera de servir al Maestro.

Unos no pueden hacer tanto como otros, pero todos deben esforzarse cuanto les sea posible por hacer retroceder la ola de enfermedad y angustia que azota al mundo...

Los obreros educados y consagrados a Dios pueden servir de una manera más variada y realizar una obra más extensa que los indoctos.

 La disciplina mental les da mucha ventaja. Pero los que no tienen mucho talento ni vasta ilustración, pueden, no obstante, trabajar provechosamente para otros. Dios quiere valerse de los que están dispuestos a servirle.

No es la obra de los más brillantes ni de los más talentosos la que da los mayores resultados ni los más duraderos. Se necesitan hombres y mujeres que hayan oído el mensaje del Cielo. Los más eficientes son los que responden al llamamiento: "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí" (Mateo 11:29).

Se necesitan misioneros que lo sean de corazón. Aquel cuyo corazón ha sido conmovido por Dios anhela ganar a los que nunca conocieron el amor divino. La condición en la cual están le hace simpatizar con su aflicción. Sale dispuesto a exponer la vida, enviado e inspirado del Cielo, para desempeñar una obra en que los ángeles puedan cooperar. 

El ministerio de curación, págs. 107, 108. RJ236/EGW/MHP 237

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=klNLqj8FO3o&list=PLtrFh-HO7ogB76sYN7DCjayfXOcZf-su7&index=18&pp=gAQBiAQBsAQB

 

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